Convencer al Parlamento: El complicado desafío que deberá asumir Boris Johnson tras lograr un acuerdo para el Brexit

El Primer Ministro del Reino Unido deberá conseguir la aprobación del trato en una votación en Westminster el sábado, para allanar el camino a un divorcio ordenado. No obstante, el panorama no se ve nada fácil.

17 de Octubre de 2019 | 10:43 | Agencias/Redactado por Valentina Salvo U., Emol
AFP
"Tenemos un gran acuerdo nuevo de Brexit". Con estas palabras, el Primer Ministro de Reino Unido, Boris Johnson, anunció que, tras intensas semanas de negociaciones, logró alcanzar un pacto con la Unión Europea para determinar los márgenes que regirán el divorcio entre el país y el bloque.

La noticia dio la vuelta al mundo y provocó esperanza en los mercados, preocupados por la política de salida "con o sin acuerdo" que defiende el líder conservador.

Ahora, Johnson espera conseguir la aprobación del trato en una votación que se celebrará en una sesión extraordinaria del Parlamento británico este sábado, para allanar el camino hacia un "adiós" ordenado el 31 de octubre. No obstante, el panorama no se ve nada fácil. Necesita 320 votos y se estima que contaría con cerca de 260 diputados dispuestos a respaldarlo. El resto deberá venir de algunos conservadores rebeldes y de otras colectividades, especialmente difíciles de convencer.

El DUP tiene la llave

La situación más grave es, quizás, el anuncio del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP), que aseguró que se negará a respaldar el pacto, lo que podría echar abajo esta nueva salida negociada.

Euroescéptico desde siempre, el DUP votó a favor del Brexit, al contrario de la población norirlandesa que se opuso a él con un 56% en el referéndum de 2016.

Aunque posee solo 10 diputados, esta pequeña formación ultraconservadora tiene un gran peso en el Parlamento británico, pues sus votos son claves para que los conservadores liderados por Johnson logren la mayoría para ratificar cualquier acuerdo. Esto ya les ha dado la llave para decidir sobre el divorcio de la Unión Europea anteriormente. Lo demostraron en marzo, luego de provocar el entierro del acuerdo negociado por la ex primera ministra, Theresa May, y conducir a la dimisión a esta última.

Hoy, el partido continúa negándose a las propuestas del gobierno británico. Su rechazo a respaldar el pacto de este jueves significa un golpe duro para Johnson, pues vuelve muy complicada la adopción del texto por parte del parlamento británico.

Los diputados del partido unionista se oponen totalmente al llamado "backstop" (salvaguarda), un mecanismo previsto en el acuerdo de retirada que mantendría el Reino Unido en la unión aduanera del bloque mediante Irlanda del Norte, que queda más alineada con las normas europeas. Esta medida busca evitar la reintroducción de una frontera física entre Irlanda, un país de la UE, y la provincia británica, así como preservar el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998.

Pero el DUP teme que Irlanda del Norte termine teniendo un trato diferente con respecto al resto del Reino Unido, e incluso que se avance hacia una reunificación de Irlanda, su peor pesadilla. Johnson ha hecho grandes esfuerzos para despejar estos temores, y prometió incluso un "New deal" económico para la provincia.

El DUP es la única formación norirlandesa en Westminster. Los diputados del Sinn Féin, partidarios de una Irlanda unida, se niegan a estar en el parlamento porque lo consideran una institución ilegítima. Por eso, los 10 diputados del DUP son un apoyo indispensable para que Johnson pueda tener la mayoría que perdió. Aún más, cuando todavía debe convencer a 28 parlamentarios del partido conservador de la línea dura de Brexit, que le hicieron la vida imposible a Theresa May, y a otros 21 que fueron expulsados de la colectividad hace algunas semanas.

Opositores como alternativa

De concretarse esta negativa, el primer ministro deberá luchar por asegurar votos del resto de las coaliciones para lograr su objetivo. Pero tampoco será fácil.

"Por lo que conocemos hasta ahora, parece que el Primer Ministro negoció un acuerdo todavía peor que el de Theresa May, que fue rechazado estrepitosamente", afirmó este jueves el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, en un primer comunicado.

"Este acuerdo entreguista no reunificará el país y debe ser rechazado. El mejor modo de solucionar la crisis del Brexit es consultar de nuevo a la ciudadanía"

Jeremy Corbyn
El titular de la principal colectividad de oposición consideró que las nuevas propuestas reducirán los derechos de los británicos, por lo que instó a los legisladores a no darle cabida y abrirse a la posibilidad de un segundo referéndum. "Este acuerdo entreguista no reunificará el país y debe ser rechazado. El mejor modo de solucionar la crisis del Brexit es consultar de nuevo a la ciudadanía", aseguró.

Legisladores laboristas afirmaron hoy que fueron instruidos para que el mismo sábado voten a favor de una iniciativa que propondrá celebrar una nueva consulta, que buscaría que los británicos escojan entre el nuevo pacto y la permanencia en la UE.

Sin embargo, hay 19 parlamentarios del partido que quieren dejar atrás de una vez toda la pesadilla que ha significado el Brexit durante los últimos tres años y evitar, de paso, el reproche de sus votantes en circunscripciones donde el voto a favor de la salida fue mayoritario. Ellos son, precisamente, a los que intentará convencer Johnson.

La negativa al acuerdo también es compartida por el Partido Nacionalista Escocés (SNP), la tercera fuerza en el Parlamento de Westminster que posee 35 escaños. La ministra principal escocesa y líder de la formación, Nicola Sturgeon, informó también este jueves que votarán en contra de pacto, por considerarlo "un trato injusto" para Escocia. La región será sacada de la UE, el mercado único y la unión aduanera "en contra de la voluntad mayoritaria de los escoceses", afirmó, haciendo alusión al 62% que optó en 2016 por la permanencia en el club comunitario.

Para la líder del SNP, este posicionamiento justifica la necesidad de que se celebre un segundo referéndum de independencia de Escocia en 2020, después de que en 2014 un 55% de los escoceses rechazase la separación. "Bajo las circunstancias que prevalecen ahora está más claro que el mejor futuro para Escocia es como una nación europea independiente e igualitaria. Esa es la opción que estoy decidida a dar a la gente de Escocia", aseveró.

Por su parte, con 19 diputados en la Cámara de los Comunes, el Partido Liberal Demócrata se ha mostrado receptivo a respaldar un acuerdo si está condicionado a un segundo referéndum de confirmación.

Aunque sin representantes en el Parlamento, el líder del euroescéptico Partido del Brexit, Nigel Farage, también instó a rechazar el acuerdo. "Esto no es un Brexit", dijo el popular político, cuya nueva formación está logrando robarle votantes a los "toires". "La mejor manera de salir sería con un corte limpio", sentenció.
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