La del lunes fue una jornada histórica. Ayer, el depuesto líder venezolano
Nicolás Maduro y su esposa,
Cilia Flores, comparecieron por primera vez ante la justicia de Estados Unidos tras ser capturados la madrugada del sábado en Caracas por tropas del país norteamericano, que a su vez los acusa de liderar una trama de narcotráfico.
La audiencia, que comenzó a las 12:00 hora local (14:00 hora chilena) y se extendió por poco más de media hora, estuvo presidida por el nonagenario juez Alvin K. Hellerstein, quien confirmó las identidades de los detenidos, que llegaron al Tribunal del Distrito Sur de Nueva York con la ropa de un preso: zapatos naranja, pantalones caqui y una camiseta de manga corta azul marino sobre otra de color naranja.
Maduro está acusado en Estados Unidos de cuatro cargos federales:
conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esos mismos artefactos en apoyo de actividades criminales, así como de colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington.
Cilia Flores, por su parte, enfrenta cargos vinculados a presuntas operaciones de apoyo logístico y financiero a la misma estructura criminal, según documentos judiciales citados por medios estadounidenses.
Todos estos cargos conllevan severas penas de prisión en caso de que los acusados ??sean declarados culpables. El exmandatario, incluso, podría enfrentar entre 30 años y cadena perpetua.
Durante la audiencia, ambos se declararon "no culpables". Maduro dijo ser "un hombre inocente" y reiteró ser el presidente de Venezuela, mientras que su esposa se declaró "completamente inocente".
Los detenidos pidieron una
"visita consular" y, a través de sus abogados, indicaron que tenían problemas de salud que requieren atención médica, sobre todo Cilia Flores, quien tendría lesiones más graves en las costillas y apareció con unos vendajes en la frente, pero no se dieron detalles concretos.
Según detalló The New York Times, Maduro estuvo representado por un abogado de oficio. Se trata de David Wikstrom, penalista con larga trayectoria en Nueva York que en el pasado representó al hermano del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por cargos similares a los del exlíder venezolano, quien de todos modos contrató a un defensor privado: Barry Pollack, conocido por lograr la liberación de Julian Assange.
Lo que se viene
Tras la audiencia, el juez Hellerstein ordenó que tanto Maduro como Flores permanezcan en prisión preventiva al menos hasta el 17 de marzo, día para el que se programó la próxima audiencia.
Los plazos, de todos modos, son una gran incógnita. De acuerdo con medios locales, podría pasar más de un año antes de que se constituya un jurado para analizar las pruebas en contra de los acusados. El proceso, por tanto, podría extenderse más allá de 2027.
Con todo, el abogado de Maduro, Barry Pollack, planteó en la audiencia de este lunes
"dudas sobre la legalidad" del proceso.
Argumentó que su cliente, al ser "jefe de un Estado soberano", tiene "derecho a los privilegios" correspondientes y defendió que existen dudas sobre la legalidad de su "secuestro por parte de militares" y que se presentarían "numerosos" documentos previos al juicio para abordar esas cuestiones.
De momento, las defensas de ambos detenidos acordaron no apelar a la detención preventiva, sin descartar pedir más adelante su liberación, por lo que tanto Maduro como Flores seguirán en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.