Europa occidental vivió este año el junio más caluroso de su historia, informó el observatorio Copernicus tras una ola de calor en la que unos 300 millones de europeos respiraron niveles peligrosos de ozono.
El continente enfrenta episodios de calor extremo cada vez más frecuentes e intensos. Esta semana vive una tercera ola de calor, que en Francia durará hasta por lo menos el 14 de julio, según las autoridades.
La de junio batió todos los récords y en mayo hubo una inusualmente temprana.
La temperatura media en Europa occidental alcanzó los 20,74 ºC en junio, más de 3 ºC por encima del promedio del período 1991-2020, reveló este jueves el observatorio climático de la Unión Europea, Copernicus.
Superó así el récord anterior para la región, establecido en junio de 2025, detalló Copernicus en su informe mensual.
Según el consenso científico, el cambio climático provocado por la actividad humana hace más intensos los fenómenos meteorológicos extremos y esto acentúa la contaminación por ozono, implicada en patologías como el asma y daños en los tejidos pulmonares.
Cerca de 300 de los 450 millones de habitantes de la Unión Europea estuvieron expuestos a niveles peligrosos de ozono durante la última ola de calor, registrada entre el 21 y 28 de junio, estimó este jueves un informe de la ONG
Global Witness compartido en exclusividad con la AFP.
Incluye unos cien millones de niños y personas mayores.
El ozono troposférico es diferente de la capa de ozono en la atmósfera, que protege a la Tierra de la radiación solar. A nivel del suelo, el ozono se forma mediante reacciones químicas provocadas por las altas temperaturas y la intensa luz solar durante las olas de calor y es una forma de contaminación.
Domo de calor
Junio fue especialmente duro para Europa, donde un "domo de calor" -un sistema de alta presión que actúa como la tapa de una olla en ebullición- se instaló durante varios días.
Según la red de científicos World Weather Attribution, esta ola de calor habría sido "prácticamente imposible" sin la influencia del cambio climático.
Los efectos de las altas temperaturas no se limitan a los golpes de calor y la deshidratación. También pueden ser indirectos y traducirse a veces en trastornos y muertes días después.
En Bélgica la ola de calor de junio causó 1.747 muertes adicionales, según el último saldo comunicado este jueves por las autoridades sanitarias.
Hace días Francia informó de más de 2.000 muertes adicionales con respecto a lo habitual en tan solo una semana y España más de 1.000 suplementarios.
Más de dos tercios de los europeos, unos 410 millones de personas, estuvieron expuestos a temperaturas superiores a los 35 ºC entre el 15 y el 30 de junio, según un análisis de la AFP.
La sequía contribuyó a la propagación de los incendios forestales en la península ibérica y el sur de Francia, señaló Copernicus.