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Ex convencional Manuela Royo: "No hay una mayor transformación o protección de la naturaleza"

La abogada y vocera nacional de Modatima es contraria al texto del Consejo porque estima que tiene cambios declarativos, pero no medidas concretas. "La propuesta anterior era muy desarrollada", dice.

10 de Diciembre de 2023 | 20:16 | Por Nadia Cabello, Crónica Constitucional
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La ex convencional Manuela Royo.

El Mercurio
LLa abogada y exconvencional Manuela Royo declara con seguridad: "Estoy en contra". Como vocera nacional del Movimiento de defensa por el acceso al agua, la tierra y la protección del medioambiente (Modatima) estima que la del Consejo es una propuesta "que mantiene al país en una situación de inacción y de retroceso en un contexto de crisis ambiental y ecológica".

Royo defendió en la Convención la idea de una "ecoconstitución". Desde que terminó su trabajo como convencional, volvió a Curacautín y ha seguido con sus labores de activista participando en actividades por Europa, donde también ha realizado actos de protesta.

—La propuesta dice que el Estado implantará medidas de mitigación y adaptación ante los efectos del cambio climático. ¿Es suficiente?

—Las obligaciones de mitigación y adaptación que tienen los Estados ya existen, están establecidas en el Acuerdo de París que Chile ratificó. Hoy necesitamos propuestas mucho más profundas sobre la protección de los ecosistemas más vulnerables, del agua, los glaciares, y tener obligaciones concretas en el ámbito de la mitigación, por ejemplo (...). Esta es una propuesta que si bien establece principios, nada de eso es exigible. No es suficiente.


—El texto establece el recurso de protección en caso del derecho a vivir en un medio ambiente sano y libre de contaminación.

—Se habla de que es un deber del Estado cuidar un medio ambiente libre de contaminación, pero respecto de las obligaciones de conservación y de cuidado del medio ambiente no existe algo concreto sino solamente como principio orientador. Hoy se puede presentar un recurso de protección por vulneración del derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación y lo que hace esta propuesta es mantener lo mismo. No hay tribunales ambientales que puedan conocer acciones vinculadas al cambio climático, no existe una obligación de que las políticas públicas incluyan aspectos climáticos (...). La propuesta de los expertos, si bien no cumplía con todo lo que proponíamos, se acercaba mucho más a un modelo de justicia ambiental acorde a los requerimientos del siglo XXI.

—Varios conceptos que usted menciona están en la propuesta.

—Son aspectos muy genéricos, poco exigibles. No hay una mayor transformación o protección de la naturaleza, sino que se disminuye la protección, su exigibilidad, y con ello la protección ambiental es mucho más restringida.

—¿Ve algún avance en la propuesta?

—Hay aspectos que pueden considerarse un avance respecto de la Constitución del 80, pero son mucho más regresivos que los que propusimos anteriormente. Se establece en términos generales el derecho al agua, pero también se establece el derecho de propiedad sobre el agua, que es una crítica que venimos haciendo desde hace mucho tiempo. Claro, habla respecto de agua, naturaleza, sostenibilidad, pero en un marco muy declarativo y no de garantías concretas y acciones reales para la protección de la naturaleza.

—¿Le habría gustado que se recogiera algo de la propuesta de la Convención? ¿Los derechos de la naturaleza, la defensoría?

—Sí. Hoy existe un debate bien interesante a nivel de derecho internacional, no solo en el constitucionalismo latinoamericano, sino también europeo, respecto del reconocimiento de los derechos de la naturaleza. Chile queda al debe en avanzar hacia nuevas formas de protección del derecho que reconocen la ampliación de los sujetos jurídicos, que superan una lógica antropocéntrica y que sitúan a otros seres vivos como sujetos de protección de derechos. Cuando hablamos de justicia ambiental, hablamos de participación, de democracia. La propuesta anterior era muy desarrollada en esos términos, súper avanzada.

"Yo espero que esta propuesta se rechace (...). Es muy regresiva, muy tibia, y no es algo que avance en relación a la Constitución del 80. Puede haber una redacción o aspectos más contemporáneos sobre el derecho ambiental, pero, en la práctica, la poca exigibilidad y la poca estructura jurídica para accionar los derechos ambientales hace que sea una propuesta insuficiente".

—Es crítica de que el texto mantenga los derechos de propiedad sobre el agua.

—Como movimiento siempre hemos sido muy críticos sobre la privatización del agua y la constitucionalización de la propiedad privada del agua. Chile es el único país del mundo en que el agua se encuentra privatizada (...). Esta propuesta nos habla del derecho humano al agua y hace un gran desarrollo para asegurar la propiedad privada del agua, que en la práctica beneficia a un porcentaje muy bajo de la población.

"Espero que se mantenga la Constitución vigente. Es una Constitución que puede ser más fácil de reformar en base a los cuatro séptimos y esperamos como movimiento levantar propuestas del agua que se encaminen hacia la desprivatización, hacia la gestión comunitaria (...). ¿Necesariamente tiene que ser vía constitucional? Yo creo que no, pueden existir reformas legales. El modelo hídrico actual es un modelo de despojo, un modelo de desigualdad que ha traído consecuencias muy graves para la gente más sencilla".

—Al texto de la Convención se le criticaba que impactaría la economía. La nueva propuesta habla de proteger el medio ambiente promoviendo la sustentabilidad y el desarrollo. ¿Cómo conjugar la protección del medio ambiente con el desarrollo?

—Es que es una falacia poner el medio ambiente y el desarrollo o la sostenibilidad como opuestos (...). Lo que pasa es que seguimos siendo un país cuyas riquezas son en base al extractivismo, es decir, a la venta de bienes de la naturaleza, como la minería, la gran agricultura, las forestales, las salmoneras. Es interesante cuando uno piensa qué cantidad de agua se ocupa para la agricultura y agricultura de exportación, entonces, no solamente exportamos palta, por decir algo, exportamos agua hacia países que tienen niveles de consumo que son altísimos.

"El desarrollo no es opuesto a la naturaleza, pero no podemos creer que es generar riqueza para el acaparamiento de unos pocos. El desarrollo también es buscar otras fórmulas, pensar de otra forma, darse cuenta de que consumir tanto no es necesario (...). El desarrollo no es destruir y destruir la naturaleza, sino pensar cómo resolvemos las necesidades que tenemos de forma justa y equilibrada".

—Si se rechaza la propuesta, ¿qué debiesen hacer los movimientos sociales para que estos temas se sigan discutiendo?

—El actual proceso reflejó que cerrar la puerta a los movimientos sociales no es una buena fórmula, por mucho que la brújula se haya corrido hacia la derecha. Se nos dejó muy de lado. Sin embargo, en este tiempo nos dedicamos a trabajar, estudiar, levantar propuestas y creemos que todos quienes somos actores dentro de la política y tenemos preocupaciones por nuestro país, por la naturaleza, tenemos algo que decir. Debemos participar y construir propuestas.

—¿Cómo explica que sectores que se movilizaron por una nueva Carta en 2019 planteen que es mejor quedarse con la vigente?

—La única forma de modificar la Constitución del 80, cuando fue el estallido social, era con dos tercios. Ese quorum cambió, por lo cual la reforma constitucional me parece más fácil hoy. Esta propuesta es mucho más regresiva en temas no solamente ambientales, sino en derechos sociales, de las mujeres. Si se aprueba esta Constitución es legitimar una propuesta de ultraderecha, se van a poner en riesgo muchos derechos sociales que se han logrado conquistar desde los 80. Tomando en consideración lo que está pasando en Argentina con el triunfo de Milei, que se apruebe una Constitución con un liderazgo republicano es poner al pueblo muy en la ultraderecha y eso me parece muy peligroso.

—¿Qué pasará con la aspiración de una nueva Carta? El oficialismo comprometió que no habrá tercer proceso.

—Como Modatima nos creamos, funcionamos y existimos para luchar por la naturaleza, el agua y el medio ambiente. La participación en el proceso constituyente fue una apuesta, pero no es la única. La crisis climática trasciende estas apuestas. Y por último, no sé... En la política se hacen muchas promesas, hay que ver qué pasa. Muchas cosas cambian en la política. No creo que una Constitución dure 500 años, así que en algún momento se va a tener que cambiar.