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Un 17,3% de la población en Chile es pobre: Expertos desglosan cifra y ponderan desafíos en políticas públicas

Si bien se reconoce la actualización de la metodología de la encuesta Casen, analistas enfatizan que los resultados obligan a volver a poner a la pobreza "en el centro del debate".

09 de Enero de 2026 | 08:01 | Por Daniela Toro, Emol.
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El promedio nacional de pobreza por ingresos llegó a 17,3% según la Casen 2024.

Aton / Archivo.
A un 17,3% llegó el promedio de pobreza por ingresos a nivel nacional según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2024, que fue presentada este jueves por el Gobierno.

Se trata de un sondeo -aplicado entre el 1 de noviembre de 2024 y el 2 de febrero de 2025- que cuenta con la particularidad de que incorporó ajustes metodológicos que, según ha subrayado el Ejecutivo, son "más exigentes".

El ente encargado de hacer dichos ajustes fue la Comisión Asesora para la Medición de Pobreza -convocada por el Gobierno en 2023-, que determinó eliminar se eliminó el uso del alquiler imputado dentro del cálculo de los ingresos y se aplicaron líneas diferenciadas para hogares arrendatarios y no arrendatarios.

Asimismo, se consideró una canasta básica de alimentos saludable, que reduce en 50% la presencia de productos alimenticios ultraprocesados, y se utilizó la IX Encuesta de Presupuestos Familiares (2021-2022) como base para la definición de las nuevas líneas de pobreza.

Además, con esta "metodología 2024", se construyó una serie comparable de resultados, de manera de poder revisar años anteriores también bajo este nuevo mecanismo.

Lo anterior explica las diferencias: en la entrega de la Casen 2022 (con la metodología de 2013 que se usaba hasta entonces), la pobreza 2022 fue de 6,5%. Si se considerara ese mecanismo para medir la actual, sería de 4,9%.

Con la metodología 2024, la Casen sitúa la pobreza por ingresos en un 17,3%, mientras que en 2022, con el actual mecanismo, sería un 20,5% (-3,2 pts.).

En el caso de la pobreza extrema, la nueva metodología en 2024 sitúa esta tasa en el 6,9%. Aplicada retroactivamente, la estimación también muestra una trayectoria descendente, pues habría alcanzado al 9,2% en 2017, 14,3% en 2020 y en 8,5% en 2022.

Pero, ¿qué implicancias tiene contar con este nuevo promedio nacional (17,3%) basado en consideraciones más exigentes? ¿Qué desafíos abre, además, para las políticas públicas? Consultados por Emol, expertos entregan sus observaciones.

"Nuevo estándar" y "cifras preocupantes"


Durante la presentación de la encuesta, la ministra de Desarrollo Social, Javiera Toro, explicó que la nueva cifra de promedio de pobreza por ingreso es de "otra magnitud porque hemos hecho, con los cambios metodológicos, una medición mucho más exigente, y es natural que estas diferencia de magnitud se produzcan".

Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma comenta que "los cambios metodológicos han permitido, en base al consenso de expertos en la materia convocado por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, llegar a un nuevo estándar para medir la pobreza en Chile, y eso es correcto, es un avance, y lo que corresponde a medida que los países transitan hacia mayores niveles de desarrollo".

"Desde un punto de vista de política pública, esta cifra tensiona el diseño actual del gasto social y aumenta la presión por expandirlo".

Pablo Pérez, economista Instituto Libertad

"Por cierto, la consecuencia es que tenemos un nivel, o una tasa más bien, de pobreza más alta, pero que si la comparamos con la misma vara de la última medición, vemos que con este nuevo estándar, aún así la pobreza sigue una trayectoria decreciente en Chile, y eso refuerza, por cierto, la efectividad que han tenido las políticas públicas para combatir la pobreza, y también lo importante que el crecimiento económico, que es lo que al final del día nos permite ayudar a las familias a superar sus condiciones de vulnerabilidad, ya sea mediante oportunidades laborales, como también a través de la política social que se financia con impuestos que recauda el Estado en la economía en general", acota.

Por su parte, Pablo Pérez, economista del Instituto Libertad, comenta respecto al cambio metodológico que este "va más allá de un ajuste estadístico o de interpretación para las políticas públicas: hoy nos muestra que cerca de 3,5 millones de personas no logran generar ingresos suficientes para cubrir un estándar básico de vida, incluyendo subsidios".

"Esta realidad obliga a preguntarse si en los últimos años se han implementado correctamente las políticas destinadas a superar la pobreza y, al mismo tiempo, evidencia que el Estado no llega con la eficacia necesaria a quienes más lo necesitan y que, hoy sabemos, no estaban considerados", precisa.

El experto comenta que esta magnitud confirma que se trata de un problema estructural, particularmente en un escenario de bajo crecimiento económico y un mercado laboral debilitado. "Desde un punto de vista de política pública, esta cifra tensiona el diseño actual del gasto social y aumenta la presión por expandirlo. Si bien los subsidios siguen siendo un instrumento clave para contener la pobreza, también muestran sus límites: sin más empleo formal, mayor productividad y crecimiento sostenido, el Estado termina administrando la precariedad", apunta.

En una línea similar, Andrés Barrios, director del Human Development Lab de la Universidad de los Andes, plantea como una "buena noticia" que se haya convocado una mesa técnica transversal para revisar y actualizar la forma en que medíamos la pobreza.

No obstante, acota que "las cifras dadas a conocer hoy son sin duda preocupantes. Más allá de que haya una tendencia a la baja, estas cifras reflejan efectivamente que entre 1 de cada 5-6 personas viven bajo la línea de pobreza".

Desafíos antes las nuevas cifras


Para Pérez, del Instituto Libertad, el desafío es que esta nueva medición "no derive en una normalización de altos niveles de exclusión, sino que sirva como un llamado a reordenar prioridades y volver a poner el crecimiento económico y la creación de empleo en el centro de la estrategia social, como la única vía sostenible para frenar y reducir la pobreza en el tiempo".

"(Estas cifras) nos van a obligar a poner la pobreza nuevamente en el centro del debate. En un contexto en el que tenemos que controlar el gasto público, nos va a obligar a pensar muy bien qué políticas y programas pueden hacer una mayor diferencia y volver a pensar en cómo focalizar los recursos que tenemos en estas familias".

Andrés Barrios, Universidad de los Andes
En tanto, Montero subraya que ante esta nueva realidad en Chile, con este nuevo estándar, "las políticas públicas se ven desafiadas a seguir consolidándose, complejizándose también, profundizándose para atender con más pertinencia cuáles son las necesidades que hoy día tienen las familias, dónde están los principales desafíos".

"Esto, teniendo muy presente que la pobreza multidimensional, que también calcula regularmente el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, nos abre otras vías de análisis para ver cuál es la verdadera situación más completa, más integral de vulnerabilidad en nuestro país",sentenció.

Barrios agrega, por su parte, que las cifras "nos van a obligar a poner la pobreza nuevamente en el centro del debate. En un contexto en el que tenemos que controlar el gasto público, nos va a obligar a pensar muy bien qué políticas y programas pueden hacer una mayor diferencia y volver a pensar en cómo focalizar los recursos que tenemos en estas familias".