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Monitos del monte y robles: La flora y fauna amenazada por los devastadores incendios en Ñuble y Biobío

Expertos advierten que la recurrencia del fuego y la pérdida de hábitat pone en riesgo la biodiversidad del territorio.

23 de Enero de 2026 | 08:00 | Por Victoria Simon Delmastro, Emol
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Incendio forestal en Florida

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Aunque aún es prematuro dimensionar el impacto total de los incendios forestales en Ñuble y Biobío, los especialistas advierten que la combinación de sequía prolongada, altas temperaturas y alta recurrencia del fuego podría comprometer seriamente la regeneración de la flora y fauna nativa.

Estas regiones concentran uno de los ecosistemas forestales más relevantes del centro-sur de Chile, con una alta presencia de plantaciones forestales y remanentes de bosque nativo, lo que las convierte en zonas especialmente vulnerables frente a los incendios.

En estos territorios habitan especies de flora como el roble, raulí, coigüe y hualo, junto a una fauna nativa de baja capacidad de desplazamiento como la güina, el monito del monte, el zorro y diversas aves endémicas, cuya supervivencia se ve amenazada por la recurrencia del fuego y la pérdida acelerada de hábitat.

Así lo señala Susana Paula, académica de la Universidad Austral de Chile (UACh) e investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), quien explica que la superficie finalmente afectada será clave para evaluar los daños reales.

"La vegetación nativa tiene cierta capacidad de regenerarse después de los incendios, pero venimos de un largo período de déficit hídrico, lo que pone en riesgo esa recuperación", advierte la experta.

A esto se suma el historial de siniestros en la zona: solo en la comuna de Penco se han registrado entre 27 y 74 incendios anuales en los últimos cinco años, lo que podría haber dejado a los ecosistemas en un estado de agotación ecológica.

Bosques de alto valor ecológico y especies en peligro


Según José San Martín y Mauro González, ambos expertos en la restauración ecológica, una parte importante de la superficie afectada corresponde a plantaciones forestales de pino y eucalipto, mientras que el daño ecológico más profundo se concentra en los fragmentos de vegetación nativa, cada vez más reducidos y desconectados.

Bosque Nativo, Reserva Nacional Créditos: Conaf Biobío
Los expertos destacan que en la zona costera del Biobío, son las especies como el roble, queule, pitao, canelo y diversas mirtáceas las que más se encuentran, por ende las más afectadas por las llamas.

"Estos fragmentos, aunque pequeños, mantienen hábitat para una enorme diversidad de especies nativas y endémicas, y funcionan como verdaderos reservorios de biodiversidad", advierten.

Bosques caducifolios


Las regiones afectadas, explica Paula, albergan los llamados bosques caducifolios de Concepción, un ecosistema de transición entre el Chile mediterráneo y los bosques templados del sur, de alto valor ecológico por la coexistencia de múltiples especies.

Uno de los mayores riesgos se concentra en los bosques relictos de queule y pitao, árboles endémicos de Chile clasificados en peligro por el Ministerio del Medio Ambiente. "Son considerados fósiles vivientes. Si se extinguen, no solo perdemos las especies, sino toda su historia evolutiva", enfatiza Susana Paula.

Desde la experticia de José San Martín y Mauro Gonzáles, agregan que entre las especies más amenazadas se encuentran también el hualo, el naranjillo y arbustos endémicos como el michay araucano.

"El incendio, en condiciones extremas, puede cambiar completamente la vida vegetal y llevar incluso a la extinción de especies cuando su distribución es muy localizada", plantean.

Fauna afectada y dificultades para la recuperación


En cuanto a la fauna silvestre, el director ejecutivo de la Fundación Centro de los Bosques Nativos (FORECOS), Enrique Cruz Tagle, explica que la velocidad y la intensidad del fuego reducen excesivamente las posibilidades de escape. " Así como las personas no pueden huir, obviamente la fauna silvestre tampoco" , afirma.

Especies como la ranita de Darwin, el sapito de cuatro ojos, la culebra de cola larga, el pudú y el monito del monte se ven directamente afectados.

"Si alguna especie logra refugiarse en quebradas o bajo tierra, al salir queda mucho más expuesta a depredadores", sostiene Enrique Cruz.

Monito del Monte Crédito: Fernando Fainberg

En cuanto a las aves, el Chucao y Wet Wet son especies que se ven afectadas, dado que no vuelan, por lo que su movilidad es baja y pueden perder sus nidos. " En esta época ya estamos terminando la época de nidificación, pero también se va a haber afectado".

La recuperación natural de la flora dependerá de la magnitud del incendio, la disponibilidad de semillas, el tipo de especies y especialmente del acceso al agua, según los expertos. "Después de los incendios de 2017, a los 60 días ya se observaba rebrote en especies como quillay, litro, peumo y corontillo, pero eso solo ocurre si existen condiciones mínimas de humedad" , explican los expertos San Martín y González.

Sin embargo, uno de los principales riesgos post incendio es la invasión de especies exóticas. "Las especies invasoras colonizan rápido, producen muchas semillas y, en algunos casos, generan sustancias químicas que impiden el crecimiento de las especies nativas", advierten, mencionando aromos y retamos como algunas de las más problemáticas.

A esto se suman errores frecuentes en las reforestaciones posteriores. "Se tiende a plantar en hileras, como un modelo forestal productivo, pero la restauración ecológica requiere diversidad de especies, protección natural y tiempo. Plantar mal puede terminar simplificando aún más el ecosistema", señalan los académicos.

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