Los comentarios relativos a un gobierno "iliberal" han aparecido en los últimos meses con distintos matices, pero esta semana el concepto tomó fuerza y el propio Presidente José Antonio Kast lo abordó, descartando que su administración tenga este tenor.
Lo anterior, a raíz de la reforma constitucional en seguridad que impulsa el Ejecutivo y que recientemente fue ingresada al Senado. A juicio de las voces críticas, el Gobierno estaría intentando hacer modificaciones a la Constitución para evitar algún pronunciamiento por parte del Tribunal Constitucional (TC), y también existen resquemores en torno a que la reforma permitiría mantener un estado de excepción por 120 días y renovarlo por otros 120.
¿Qué es ser iliberal? Claudio Alvarado, director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), plantea que se trata de un concepto de índole normativa, cuyo significado preciso
no es obvio ni pacífico.
"No obstante, en términos generales puede decirse que un régimen iliberal es aquel donde, a pesar de las apariencias y la mantención de determinadas formalidades democráticas, se vulneran o erosionan gravemente la separación de poderes, la independencia de los tribunales, la justicia electoral, la libertad de prensa y otras libertades básicas", detalla.
La respuesta de Kast
El martes, durante la actividad de cambio de mando de la Federación de Medios que se desarrolló en El Mercurio, el Presidente José Antonio Kast salió a fustigar el término que se le ha asociado a su mandato.
"Mucho se ha dicho, mucho se ha escrito, mucho se ha comentado, sobre todo en distintas columnas, de que yo podría ser el representante de un gobierno iliberal. Y creo que es un buen momento para también ir aclarando ciertas cosas", sotuvo.
El Mandatario inquirió: ¿En algún momento, quien habla no ha respetado los resultados electorales, lo que ha dicho la ciudadanía en un ejercicio democrático? No". También planteó: "¿Alguna vez alguien podría decir que hemos abusado o que he abusado de alguna facultad para socavar el régimen democrático? No".
"Yo jamás he censurado a alguien que cumple las normas que están establecidas, y para eso también en la ley se establece. Nada de todo eso ha ocurrido, pero siempre va quedando la sospecha, y se va escribiendo y se va escribiendo, y se van generando especies de mitos, y eso, lamentablemente, va quedando", subrayó.
Las columnas que recogen el término
El Mandatario se refería, sin mencionarlo directamente, a columnas como la del rector de la UDP, Carlos Peña, quien el 16 de agosto, en medios regionales, cuestionó que el Gobierno "habría decidido impulsar una reforma constitucional para llevar adelante esa y otras medidas de seguridad, de manera que el Tribunal no pueda rechazar las leyes que promuevan esa política (...) Algo así como 'si la Constitución se opone a mis políticas, cambio la Constitución!'", sostiene.
En ese sentido, el rector puso como ejemplo a un gobernante que quisiera promover una reforma constitucional para reelegirse si esta la prohibiera. "Todos esos casos de abuso (que no son hipotéticos) son del tipo Bukele u otros gobernantes liberales, es decir, gobernantes que se ciñen a las reglas de la mayoría; pero las ocupan para socavar los ideales liberales entre los que se cuentan los derechos", sostuvo.
No es primera vez que Peña ha hecho referencia al concepto de iliberal. En junio de 2025, el rector hizo una análisis de los candidatos presidenciales en CNN, donde sostuvo que "del lado de la democracia iliberal, no tengo ninguna duda que está (Johannes) Kaiser, y tampoco tengo duda que está (José Antonio) Kast, con mejores modales, con mejores pretextos, pero él también, creo yo, se desliza inevitablemente hacia allá".
El viernes, el economista Sebastián Edwards, respaldó la advertencia de Peña. En una carta a El Mercurio publicada el viernes, sostuvo que hace algunos meses él mismo había señalado que no había indicios serios, pero que ahora observa una "señal concreta" que emerge del debate sobre cuánto podría durar el estado de excepción sin autorización del Congreso.
"La duración ha sido ampliamente discutida. Lo que merece más atención es quién decide la renovación: un control que el propio Ejecutivo puede suspender es, precisamente, una barrera de pergamino", dice Edwards.
Agrega que "conviene recordar que la institución que inventó los poderes de excepción, en la Roma republicana, expiraba a los seis meses, o antes si la crisis terminaba. Si la emergencia persistía, había que conferirla de nuevo. La República no cayó el día en que alguien declaró una excepción, sino cuando ese poder se volvió indefinidamente renovable.
"Eso no significa que este gobierno sea liberal. Significa algo más preciso: que esta disposición introduce uno de los rasgos característicos del iliberalismo. Carlos Peña tiene razón al advertirlo. El Gobierno debería retirar la propuesta y reemplazarla por una fórmula que exija participación temprana del Congreso. Hace unos meses no vi motivos de alarma. Ahora los veo", subrayó.
"Conductas iliberales"
Desde el mundo político también han existido cuestionamientos en torno a "conductas iliberales", o iniciativas del actual gobierno en la línea de lo "iliberal".
En abril se desató la polémica por la designación de Jeannette Vega -exministra del ex Presidente Gabriel Boric-, como subdirectora médica de Gestión Asistencial del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio. El nombramiento le costó el cargo a la directora del hospital, Loreto Maturana, por decisión del Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio.
En la oportunidad, la exministra del Interior, Carolina Tohá (PPD), salió en respaldo de Vega, denunciando una ofensiva basada en razones ideológicas. "Creo que la característica común es que aquí hay una ideología que lo domina todo y lamentablemente eso también se está traduciendo en conductas de persecución política, que son la primera señal ya de conductas iliberales de este gobierno", afirmó Tohá.
Por su parte, esta semana, el exministro del Interior, Álvaro Elizalde (PS), en conversación con Radio Duna, criticó que la reforma en seguridad "es la más expresamente iliberal que presenta el Gobierno de Kast". Asimismo, advirtió que "se va a consagrar de forma permanente, por lo tanto, es una herramienta que queda a disposición de este Gobierno", por lo que podría ser mal utilizada por alguna administración futura".
El concepto en retrospectiva
A raíz de este debate, han surgido voces que hacen la mirada en retrospectiva en torno a la definición de "iliberales". El escritor Rafael Gumucio planteó el jueves en su cuenta de X que "La UDI de los 90 y la de los 2000 eran iliberales, antes que el término, bastante cursi, existiera. La derecha liberal era Piñera y algunos días, Allamand, nadie más".
Pero esta definición no sólo atañe, según algunos, a la derecha. El proceso constitucional de 2022, que fue liderado por la izquierda, también adoleció de cuestionamientos relativos a concentración de poder, Estado de derecho, regresión democrática y riesgos autoritarios.
Alvarado, del IES, precisa que "es indudable que tanto el proceso político que rodeó la fallida Convención como todo lo que ahí ocurrió, incluyendo la propuesta elaborada por los convencionistas y rechazada el 4 de septiembre de 2022, han revestido las mayores amenazas a los principios e instituciones de nuestra república desde la restauración democrática".
"Por un lado, cabe recordar que el expresidente Piñera experimentó el fundado temor de ser depuesto por métodos espurios en tres ocasiones: la violencia callejera en medio del estallido que llegó literalmente a las puertas de La Moneda; la acusación constitucional de 2019; y la acusación constitucional de 2021, avalada por una mayoría de la Cámara de Diputados y que fracasó en el Senado únicamente en virtud del cuórum constitucional respectivo", comenta.
Agrega que, "por otro lado, también es preciso recordar que el proyecto de la Convención ponía en severo riesgo la separación de poderes. Ahí se creaba un Estado plurinacional propio de las peores experiencias latinoamericanas; se eliminaba el Senado, siendo reemplazado por una Cámara de las regiones de atribuciones muy menguadas; se creaba un Consejo de la Justicia compuesto por una minoría de jueces, cuya eventual politización era pública y notoria; se subordinaba la justicia electoral a ese mismo Consejo de la Justicia, y así. De ahí que el expresidente Frei advirtiera que 'Chile corría el peligro de caer en un régimen dictatorial de los que en el mundo están siendo frecuentes'. En la Convención forma y fondo iban de la mano: sus contenidos, de algún modo, fueron la proyección constitucional del octubrismo", cerró.
¿Qué es una democracia liberal?
En conversación con Emol, el antropólogo e investigador del Instituto de Estudios de la Sociedad, Pablo Ortúzar, aborda qué se entiende por el "liberalismo", y cómo se vería una democracia "iliberal".
"El liberalismo parte de la base de que todos los seres humanos poseemos derechos y libertades inalienables y previos al Estado. Cedemos parte de ellos para vivir en comunidad, pero de manera limitada y bajo ciertas condiciones", parte señalando.
Agrega que para proteger esos derechos y libertades, "el poder se organiza entonces mediante un sistema de balances y contrapesos que impide que la mayoría haga lo que quiera con la minoría. Parte de este sistema de balances es la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y un ecosistema de comunicaciones también fuerte e independiente".
En ese sentido, subraya que se llama democracia liberal "a un orden político donde las decisiones las toma la mayoría, pero esa voluntad política está limitada y sujeta al sistema de balances y contrapesos, además de estar el poder sometido al escrutinio público de la prensa independiente".
El jueves, en una nueva columna en El Mercurio, Peña también aportó su defininión, justamente a raíz de que el Presidente Kast hubiera acusado aviso de que se estaba usando el adjetivo "iliberal" para definir a su gobierno.
Según el rector, el concepto de "democracia liberal" envuelve dos ideas distintas: "Una es la de la democracia conforme a la cual el poder debe ser ejercido por quien logre para sí la adhesión de la mayoría. Otra, distinta a esa, es la idea liberal que atañe a los límites de ese poder. La democracia responde la pregunta ¿quién manda o ejerce el poder? El liberalismo responde una pregunta distinta, ¿qué límites posee el poder?".
"Luego se puede ser liberal y demócrata, que es lo que ocurre cuando se respeta el procedimiento democrático; pero no se respetan igualmente los derechos de las personas, o con diversos pretextos —el más popular de todos es la seguridad—, se los relativiza", planteó.
¿Qué sería una democracia iliberal?
A raíz de lo anterior, Ortúzar resume que, por el contraste, una democracia iliberal "sería una donde la mayoría circunstancial puede ejercer un poder sin contrapesos, normalmente concentrándolo en el ejecutivo y pasando por encima o manipulando a voluntad al legislativo y al judicial. Asimismo, es una donde ese poder mayoritario puede censurar o pautear a la prensa a voluntad".
"Las reformas constitucionales que pretenden introducir me parecen bastante toscas, y quizás un mal precedente, como planteó Guillermo Ramírez. Si insisten con ellas, espero que el poder legislativo, cuya independencia no veo amenazada, introduzca cambios importantes en las propuestas".
Pablo Ortúzar, antropólogo
"¿Está Kast afectando la morfología del Estado chileno en ese sentido? Yo no veo ataques a la separación ni a la independencia de los poderes del Estado, ni tampoco agresiones a la independencia de la prensa", parte señalando.
Eso sí, el antropólogo pone el acento en que "las reformas constitucionales que pretenden introducir me parecen bastante toscas, y quizás un mal precedente, como planteó Guillermo Ramírez. Si insisten con ellas, espero que el poder legislativo, cuya independencia no veo amenazada, introduzca cambios importantes en las propuestas".