Alcalde de Independencia, Agustín Iglesias (Ind.); alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel (Ind.).
Emol.
Los alcaldes de Independencia,
Agustín Iglesias (Ind.), y de Ñuñoa,
Sebastián Sichel (Ind.), se refirieron en conjunto -a través de una carta en El Mercurio- al llamado que el fin de semana hicieron sus pares de Maipú,
Tomás Vodanovic (FA), y de Providencia,
Jaime Bellolio (UDI), para construir acuerdos y tener una mirada que trascienda los gobiernos de turno.
En una columna titulada "Chile a treinta años: una invitación desde dos veredas distintas", publicada el domingo en El Mercurio, Vodanovic y Bellolio, hicieron un llamado transversal a "construir acuerdos de Estado para resguardar la democracia", proponiendo pensar agendas comunes de largo plazo, construir políticas que puedan trascender a los gobiernos y abrir espacios de encuentro entre quienes consideran importante resguardar la democracia liberal.
A raíz de este llamado, Iglesias y Sichel respondieron en un texto donde plantean que la recuperación de la confianza en la democracia chilena no depende únicamente de mejorar el diálogo o alcanzar acuerdos, sino que también de que existan resultados, responder a problemas cotidianos y, en definitiva, soluciones concretas para los ciudadanos.
"El domingo 23, dos alcaldes plantearon la necesidad de construir políticas de Estado y recuperar un diálogo fraterno que ponga a Chile por delante. Compartimos ese propósito, nadie podría restarse", parten señalando.
Sin embargo, sostienen que "sería un error pensar que la crisis de nuestra democracia se explica principalmente por la forma en que conversamos y que, recuperando el buen trato y la capacidad de llegar a acuerdos, comenzaremos a resolverla. El problema es más profundo".
"Durante mucho tiempo la política ha medido su éxito por alcanzar acuerdos y no por transformar esos acuerdos en soluciones. Para un ciudadano la diferencia es evidente: un acuerdo que no cambia nada en su vida termina siendo otra promesa incumplida", afirman.
En el texto señalan que en su calidad de alcaldes ven esa distancia todos los días. "Las personas no llegan al municipio preguntando si existe consenso sobre seguridad, vivienda o salud. Llegan porque tienen un problema y esperan que alguien sea capaz de resolverlo. Esa experiencia debiera recordarnos algo elemental: la legitimidad de las instituciones también depende de su capacidad de funcionar. Lo mismo ocurre con la confianza: se recupera cuando frente a la corrupción se investiga; cuando existen abusos, hay consecuencias; y cuando un compromiso se anuncia, alguien responde por su cumplimiento", subrayan.
En ese sentido, advierten: "Debemos tener cuidado con una política demasiado satisfecha consigo misma, en el claroscuro del aplauso de la élite y la indiferencia del resto. Podemos conseguir grandes acuerdos entre dirigentes y tener una ciudadanía que siente que nadie escucha sus problemas".
"Chile necesita acuerdos, diálogo y mejor política. Pero el acuerdo es un instrumento, no un resultado. Durante décadas celebramos una democracia capaz de alcanzar acuerdos. Llegó el momento de exigir también una democracia de los resultados: que ponerse de acuerdo no sea el final de la noticia, sino el comienzo. Después hay que ejecutar, medir y demostrar que la vida de las personas mejoró", cierran.