El tema del Estrecho de Magallanes se extendió durante varias semanas y tuvo un punto clave en la reunión que sostuvieron el jueves los presidentes José Antonio Kast y Javier Milei. La cita permitió encauzar las diferencias entre ambos países, aunque dejó un asunto pendiente para Chile: que Argentina concrete la modificación del decreto 457.
El encuentro se realizó tras el Foro Madrid -que reunió en Chile a líderes de la derecha- y tuvo entre sus principales asuntos la controversia que se había abierto por el Estrecho de Magallanes y las distintas gestiones desplegadas por ambos gobiernos durante las semanas previas.
Tras la cita, ambos países emitieron una declaración conjunta en la que reafirmaron la vigencia de los tratados de 1881 y 1984, mientras que el Presidente Kast reiteró el respaldo de Chile a la posición argentina sobre las Islas Malvinas.
Asimismo, se destacó la "complementariedad existente en materia energética y el carácter de la República Argentina como proveedor estable y confiable de gas y petróleo para Chile". Por su parte, Argentina se comprometió a "materializar a la brevedad posible la detención y extradición de Galvarino Apablaza".
Dichos de autoridades y el decreto 457
A fines de agosto, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, incluyó a Magallanes dentro de una referencia a la soberanía de su país.
La mención incomodó a Chile no sólo en el fondo, sino que no era primera vez que una autoridad argentina hablaba en estos términos en torno al estrecho. Ya lo había hecho en enero el jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, contraalmirante Hernán Montero, al señalar que "la boca de Magallanes es argentina".
Mientras Cancillería chilena envió una nota de protesta, a fines de agosto el biministro Claudio Alvarado hizo notar que si bien el tema estaba zanjado luego que Argentina reconociera la vigencia de los tratados, no era inédito lo que ocurrió con Valverde. "Nos llamó la atención de que cada cierto tiempo se genere este tipo de declaraciones", dijo en entrevista con Radio Biobío.
Y agregó: "El gobierno argentino tiene que hacer su trabajo de ordenamiento interno, porque no es normal, y no es sano tampoco, la relación bilateral entre países que, existiendo tratados que están plenamente vigentes, surjan voces aisladas que generen un manto de duda sobre eso".
Pero el tema no se logró zanjar del todo, luego que el episodio abriera el debate por el decreto argentino 457, dictado durante el gobierno del ex Presidente de Argentina, Alberto Fernández. Dicho decreto plantea al Estrecho de Magallanes como "espacio compartido" y habla de avanzar en su "exploración, estudio y control conjunto".
Así, se esperaba entonces que la reunión bilateral de Milei y Kast también abordara este tema. La expectativa se incrementó luego que el Presidente Kast dijera el miércoles pasado -en una actividad desde el estrecho-, que "el día de mañana tendremos una reunión con el Presidente Milei, como hemos tenido otras anteriores, donde hablaremos de distintos temas. Este tema está zanjado, más allá de la firma de un decreto o que pone término a un decreto que firmó el señor (Alberto) Fernández".
En esa línea, intentó zanjar el tema, señalando que "ahondar en la discusión no tiene mayor sentido. Es algo que se va a dar, pero no necesariamente uno tiene que exigirle a un presidente cuando viene a la nación, decirle: 'le exijo esto'".
Al día siguiente de la bilateal, el canciller Francisco Pérez Mackenna confirmó que Kast sí había planteado directamente a Milei la necesidad de modificar el decreto 457. Según explicó, la respuesta del Presidente argentino fue que "van a hacerlo" y que "no hay ningún problema en hacerlo".
El ministro, eso sí, precisó que no existía un compromiso para que la firma ocurriera durante la visita. "Lo que sabemos es que tenemos el compromiso de Argentina de firmar cuando se modifique esto", señaló.
Dichos de canciller argentino y senadora Bullrich
Apenas horas después de la declaración conjunta de Chile y Argentina, el canciller argentino, Pablo Quirno, emitió unas declaraciones que volvireron a incomodar, y que generó varias reacciones entre parlamentarios de Chile.
En una entrevista con el canal argentino América 24 (A24), y mientras abordaba el proyecto para construir una Base Naval Integrada en Ushuaia, impulsado por el gobierno de Javier Milei, Quirno sostuvo: "
Argentina es un país bicontinental, bioceánico", agregando que el país debe "
fortalecer su presencia en el Atlántico Sur porque es el camino a la Antártida".
El senador e integrante de la comisión de RR.EE, Iván Moreira (UDI), señaló en conversación con Emol que "desde hace un tiempo a esta parte hemos visto una verdadera ofensiva del gobierno argentino y nosotros seguimos poniendo la otra mejilla. Ya llegó la hora de tomar decisiones más enérgicas y no seguir avanzando con esta relación que se está convirtiendo en una relación no muy sana".
Por su parte, el diputado Stephan Schubert (Republicanos) y presidente de la comisión de RR.EE., intentó desdramatizar los dichos. "Ellos han aclarado y precisado que esto tiene que ver con el océano Atlántico así como en el mar de zona austral y no así con el océano pacífico por lo tanto esto no es una escalada o la continuidad de una tensión esta tensión entendemos que ha sido superada", sostuvo.
En tanto, el diputado e integrante de la comisión de RR.EE Raúl Soto (PPD) puso el acento en el contenido de la declaración conjunta del jueves. "La firma de una declaración que favorece los intereses de Argentina en gran medida, creo que fue un error y los hechos posteriores, como esta declaración del canciller declarando Argentina un país bioceánico, dan una muestra fehaciente de aquello", planteó.
Quien también ha contruibuido a la dificultad para zanjar el tema ha sido la senadora argentina Patricia Bullrich, quien en entrevista con Radio Mitre, defendió que Argentina tiene que fortalecer sus capacidades mjilitares por sus recursos naturales y la disputa que tiene con Reino Unido por las Malvinas. En ese contexto, incluyó al Estrecho de Magallanes.
"El concepto de soberanía no es quién tiene un título de propiedad, es cómo estamos puestos en los lugares que nuestro país tiene que defenderse: en la frontera norte contra la droga, en la frontera sur en lo que es la lucha por la recuperación de las Malvinas, y el control del Atlántico Sur, del Estrecho de Magallanes, de la llegada a la Antártida", afirmó.
¿Casualidad o estrategia?
En conversación con Emol, el Dr. Francisco Ocaranza, analista internacional de la UBO, comenta que "no parece adecuado interpretar la conducta argentina como una simple sucesión casual de declaraciones", puesto que, a la luz de los acontecimientos de los últimos días, "existe una secuencia políticamente significativa".
Ocaranza enfatiza que la secuencia de hechos es importante, "porque el Decreto 457 no constituye una novedad de la administración Milei, sino que fue dictado durante el gobierno de Alberto Fernández en 2021. Sin embargo, Milei heredó lo que se presentó como un problema, reconoció en 2025 que debía ser corregido y, pese a ello, la modificación efectiva no se había materializado antes de la actual crisis".
"Desde una perspectiva de análisis estratégico, hay elementos suficientes para sostener que la actuación argentina difícilmente puede calificarse de completamente accidental, aunque tampoco existe evidencia pública que permita afirmar que todo el episodio haya sido diseñado desde el comienzo como una operación destinada a obtener una concesión chilena sobre las islas Malvinas.", destaca.
A su juicio, "lo más plausible es hablar de una estrategia de negociación política basada en la vinculación de asuntos australes distintos. Argentina tenía un problema con Chile, el cuestionamiento chileno al Decreto 457 y a determinadas declaraciones sobre el Estrecho, y, simultáneamente, Milei estaba intensificando su política sobre las Malvinas/Falklands, incluyendo medidas contra empresas vinculadas a la explotación petrolera en las islas y un discurso mucho más firme sobre la reivindicación argentina".
"En ese contexto, la bilateral entre Milei y Kast produjo un resultado particularmente favorable para Buenos Aires. Argentina reafirmó la soberanía chilena sobre el Estrecho y se comprometió a corregir el decreto, mientras Kast reconoció explícitamente la posición argentina sobre las Malvinas. El comunicado conjunto, por tanto, puede interpretarse como una transacción diplomática de reconocimiento recíproco, donde Chile obtiene la reafirmación del principio territorial que considera fundamental y Argentina consigue que el nuevo gobierno chileno incorpore públicamente la reivindicación de soberanía sobre Malvinas", cerró.
Por su parte, Eric Latorre, director del Magíster en Gobierno y Dirección Pública de la Universidad Autónoma de Chile, enfatiza que "en materia de política internacional y solución de conflictos vinculados a soberanía, hay que tener presente un concepto de fondo, que es la construcción de un caso".
"Esto implica que un Estado va sumando elementos, aliados e hitos políticos, diplomáticos y jurídicos para reforzar una reclamación y generar precedentes que demuestren que esta es de larga data", aclara.
En ese contexto, el experto comenta que "Argentina está reforzando el caso que ha construido históricamente sobre Malvinas, y conseguir el respaldo de Chile resulta especialmente relevante por su condición de país fronterizo y por sus intereses políticos, económicos y territoriales en la zona, particularmente por sus implicancias hacia el espacio antártico. De este modo, poner en duda la soberanía sobre el Estrecho de Magallanes, que nunca ha estado en cuestión, se convierte en un elemento más de esta estrategia y permite a Argentina obtener una reafirmación política de Chile respecto de su reivindicación sobre Malvinas".
"Balance asimétrico"
A juicio de Latorre, Chile no ha conseguido un beneficio equivalente al que obtuvo Argentina tras la trama por el estrecho.
"Si bien el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho es indudable, Argentina instala un debate que resulta impropio y que Chile debería cerrar. Lo que podría haber logrado era la eliminación del decreto argentino que cuestiona esta soberanía, pero eso aún no ocurre. Argentina parece estar aplicando una diplomacia de presión y posterior descompresión, con la que consigue beneficios políticos", comenta.
A juicio del experto, "el balance, hasta ahora, es asimétrico", porque "Argentina avanza en la construcción de su caso sobre Malvinas, mientras Chile no termina de obtener una solución concreta respecto del Estrecho de Magallanes", enfatizó.
Ocaranza agrega en este sentido que "Milei utilizó el contexto internacional, incluidas las recientes declaraciones de Donald Trump sobre una eventual revisión de la tradicional posición estadounidense respecto de las Malvinas, para reposicionar la cuestión de las islas en la agenda internacional y doméstica argentina. Este giro ocurre en un contexto políticamente sensible para Milei, con las elecciones de octubre aproximándose y con una reactivación de la cuestión de las Malvinas capaz de generar amplio respaldo interno", destaca.
"Buenos Aires utilizó una controversia bilateral desfavorable, el Estrecho de Magallanes, para obtener simultáneamente un resultado diplomático favorable en otra cuestión de alta prioridad nacional, la reivindicación sobre las Malvinas. Esto no significa que Argentina haya conseguido modificar el estatuto jurídico del Estrecho. Los tratados de 1881 y 1984 continúan siendo el fundamento de la soberanía chilena. Lo que cambió fue el resultado político de la negociación, ya que Milei pudo comprometerse a corregir una posición jurídicamente problemática para Chile, mientras Kast incorporó en el entendimiento bilateral el reconocimiento de la posición argentina sobre las Malvinas", remarca.
La encuesta Cadem publicada el 6 de septiembre muestra que la controversia tuvo un efecto significativo en la percepción chilena, donde un 71% de los encuestados considera que Argentina tiene pretensiones sobre el Estrecho de Magallanes, "lo que confirma que el episodio no fue meramente retórico, sino que produjo un impacto real en la opinión pública y en la agenda política chilena", sentencia.