Un preocupante escenario se abrió tras los resultados de la
prueba Pisa, medición que se hace cada tres años a 91 economías, y que muestra una caída general en el desempeño de los escolares de 15 años.
En el caso de Chile, todos sus desempeños estuvieron bajo la medida de la OCDE. En matemáticas, los chilenos tuvieron un puntaje promedio de 403, la puntuación más baja en las últimas dos décadas, y teniendo peor rendimiento de países en guerra, como Ucrania.
En Lectura, el promedio fue de 436 versus los 442 que se registraron en 2006; y en Ciencias, el promedio fue de 442, 1 punto menos respecto a 2022 y tres menos que Uruguay. Este último examen fue el único en que Chile no se posicionó como el mejor de la región.
La nueva versión de Pisa evaluó a más de 760 mil estudiantes de 15 años de 91 países y economías, que representan a unos 33 millones de jóvenes. Los resultados dieron cuenta de un deterioro que va más allá de Chile: entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE cayó 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas.
De acuerdo con la OCDE, una variación de 20 puntos equivale aproximadamente a un año de escolarización. Así, el retroceso acumulado durante la última década equivale a cerca de un año y medio de aprendizaje en lectura y a poco más de un año en matemáticas.
El organismo calificó el escenario como "preocupante" y apuntó, entre los factores que podrían explicar el deterioro, al creciente uso de pantallas, la pérdida de interés por la lectura entre los jóvenes y los cambios en la relación de los estudiantes con la escuela tras la pandemia.
Preocupación con "matices"
Frente a los resultados, Romina Durán, Jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa, comenta a Emol que "el panorama es preocupante, aunque requiere matices".
"Chile sigue mostrando uno de los desempeños más altos de América Latina, especialmente en lectura, pero lo preocupante es la trayectoria. Entre 2022 y 2025 vuelve a caer en lectura y matemática, y los resultados en ambas áreas son significativamente inferiores a los que tenía en 2015 y 2018. Además, casi cuatro de cada diez estudiantes no alcanzan las competencias básicas de lectura y cerca de seis de cada diez no lo hacen en matemática", subraya.
Por eso, a su juicio, "más que hablar de una crisis repentina, lo que Pisa muestra es una erosión que se viene acumulando en algunas competencias fundamentales".
Por suparte, Rodrigo Torres, especialista en educación y Co-Founder de MÜUD, comenta que existe un "panorama preocupante, porque ya no estamos frente a una fotografía aislada, sino ante una tendencia que se está consolidando", sin embargo, destaca que "sería un error mirar PISA únicamente como un problema de contenidos".
"Para aprender se necesitan determinadas condiciones emocionales, de convivencia, concentración y motivación, y los propios resultados entregan señales que debemos observar. Si queremos mejorar los aprendizajes, también tenemos que preguntarnos qué está ocurriendo dentro de las salas de clases y cómo están llegando nuestros estudiantes a ellas", subrayó.
Juan Pablo Valenzuela, director CIAE U. de Chile, profundiza que los resultados son preocupantes porque "en una perspectiva histórica, lo que no hemos logrado es el incremento, y por el contrario, un efecto de la pandemia es que tenemos un retroceso en lenguaje y matemática similar al de la OCDE en promedio y que equivalen a la pérdida de aproximadamente medio año de aprendizaje".
"Esto en el contexto de una situación crítica para los desafíos que tenemos de una educación de calidad para todos y todas. La prueba se realiza entre estudiantes que están en segundo medio, es decir, cuando están casi al final de su proceso escolar. Es decir, tenemos un alto porcentaje de jóvenes que van a salir del sistema escolar sin las condiciones básicas para poder interactuar en el mundo real cada vez más incierto y complejo", comentó.
Pandemia: Un factor, pero no la causa
A juicio de los expertos, es plausible asociar el desempeño en la prueba Pisa con lo ocurrido en la pandemia, sin embargo enfatizan que este escenario más bien "profundizó" una problemática, en lugar de crearla.
"Es razonable pensar que el cierre prolongado de las escuelas tuvo consecuencias sobre las trayectorias de aprendizaje, pero Pisa no permite decir cuánto de la caída se explica por ese factor", subraya Durán.
"La pandemia debería pensarse como un factor que pudo profundizar problemas existentes, más que como una explicación única".
Romina Durán, Instituto Evidencia Educativa
La experta remarca que "de hecho, la OCDE advierte que internacionalmente no existe una relación simple entre la duración de los cierres y la evolución posterior de los resultados. En Chile, además, la señal de deterioro en lectura y matemática no comienza con la pandemia: los resultados de 2025 también están por debajo de los registrados en 2015 y 2018. Por eso, la pandemia debería pensarse como un factor que pudo profundizar problemas existentes, más que como una explicación única".
En la misma línea, Torres comenta que "la pandemia incidió y sería difícil sostener lo contrario. El cierre de los establecimientos alteró los procesos de aprendizaje, las rutinas escolares y, especialmente, la socialización de niños y adolescentes. Sin embargo, no podemos seguir explicando todos los problemas educativos actuales exclusivamente por la pandemia".
"Pisa 2025 se aplicó varios años después del período más crítico del Covid-19 y los resultados siguen mostrando dificultades importantes. Por eso hoy el desafío es distinguir qué secuelas de ese período permanecen y cuáles responden a problemas más estructurales de nuestro sistema educativo. La pandemia probablemente profundizó brechas y dificultades que ya existían, pero no las creó todas", enfatizó.
Valenzuela puntualiza que "en el contexto del punto de vista de la comparación con la pandemia sabemos que ese descenso se debe principalmente a ello. No así la brecha que ya teníamos previo a la pandemia, que es el desafío más importante que tenemos", acotó.
Efectos del entorno digital
Con todo, las causas en torno al desempeño en la prueba Pisa, según los expertos, responden a más de un factor.
"No parece haber una única explicación. Pisa muestra algunos factores que vale la pena mirar: dificultades para sostener la atención en un entorno cada vez más digital, problemas de clima de aula, cambios en algunos indicadores de perseverancia y apoyo familiar, entre otros", enfatiza Durán.
La OCDE plantea además, a nivel internacional, hipótesis vinculadas con la disminución de la lectura por placer y con formas de lectura digital más rápidas y fragmentadas.
"Pero hay que ser prudentes: son factores asociados o hipótesis plausibles, no una demostración causal de por qué Chile cayó. Lo que sí parece claro es que se trata de un problema más estructural que exclusivamente pospandémico", destaca la experta.
Torres complementa señalando que hay que mirar factores como "el clima dentro de las salas, la motivación, los hábitos de estudio, la capacidad de autorregulación y también cómo ha cambiado la relación de los adolescentes con la tecnología".
De hecho, Pisa 2025 muestra que solo un 36% de los estudiantes chilenos declara que planifica frecuentemente cómo va a estudiar, "lo que evidencia que todavía existen desafíos importantes en autorregulación". "Al mismo tiempo, Chile tiene una fortaleza relevante: el 86% de los estudiantes señala que sus profesores muestran interés por el aprendizaje de cada alumno", enfatiza.