Intérprete que acompañó a Neil Armstrong en Chile: "Se sentía muy abrumado por ser el primero"

El legendario astronauta que pisó la Luna estuvo de visita en nuestro país en marzo de 2000. Al lugar llegó Tito Ramírez, un profesional del lenguaje que vería en su contraparte "un héroe de la infancia" que navegó por el espacio.

19 de Julio de 2019 | 06:00 | Por José Manuel Vilches y Camila Díaz, Emol
Juan Goñi, Documentación “El Mercurio”
SANTIAGO.- Último miércoles de junio y un hombre trigueño, de 54 años, espera sentado al interior de una cafetería en Providencia. Por su mente pasan las cientos de ocasiones que ha tenido que traducir a alguien de forma simultánea, y que le han permitido —dirá pronto— acercarse a ideas y conocimientos de las más diversas áreas. Una de ellas lo pondría frente al lado B de una de las personas que más ha admirado: el estadounidense Neil Armstrong, el primer ser humano que pisó la Luna.

Y es que Tito Ramírez Aravena, traductor e intérprete independiente, recuerda fielmente cómo se enteró de la hazaña astronómica que este sábado celebra su 50° aniversario. Tenía cuatro años, vivía en el centro de Iquique y estaba rodeado de maquetas de cohetes que él mismo había armado con cartón. "Todo lo que nosotros supimos fue a través de los diarios, por lo que las primeras palabras del hombre en la Luna yo las tuve que leer... no las escuché", cuenta a Emol.

Once años después estaría volando por primera vez, y por más de 25 horas, al país donde había despegado la misión del Apolo 11. "A mí siempre me gustó el tema de los idiomas y en la casa me lo fomentaron mucho", asegura Ramírez. "En algún momento se dio la posibilidad de ir como estudiante de intercambio a Estados Unidos y estuve seis meses en Dakota del Sur — a esos lugares donde a nadie se le ocurriría ir — en el año 1981. Allá me recibieron con un cartel que decía ‘Welcome Tito’ y no supe cómo terminé conociendo el McDonalds", añade.

Para él, su camino estaba listo. Imaginando que recibiría el título al día siguiente y que lo llamarían corriendo para trabajar en la Organización de las Naciones Unidas, se trasladó a la capital para estudiar Traducción Inglés-Español en la entonces Escuela Americana de Traductores e Intérpretes. Allí pasaría "un buen lote de tiempo", en el que profundizó además en la interpretación de estos dos idiomas y en el francés.

En palabras de Armstrong

La oferta de interpretar al "Colón del siglo XX", como lo llamaron algunos, aparece en el año 2000 de la mano de Microsoft Chile y Seminarium. Juntos querían lanzar la más reciente versión de Windows, y causar revuelo con su presentación ante una sociedad que incluso auguraba el fin del universo con la llegada del nuevo milenio. Entonces el intérprete recibió una llamada: "Te cagai’ huevón, viene Neil Armstrong a un in-house en Casa Piedra", le informaba a fines de enero José Miguel Moreno, el gerente de la empresa de educación ejecutiva. "Por supuesto vas tú", le añadió.

En seguida, un "atontado" Tito Ramírez se comunica con su padre. Quería contarle que podría interpretar al primer astronauta civil en volar fuera de la atmósfera, a ese que en 1969 llenó de titulares por su odisea en el espacio. Un hombre, cuenta, que vería cara a cara un martes 14 de marzo. "Yo llego a Casa Piedra pasado las 2 de la tarde y estaba sentado en la sala de producción, cuando una persona del equipo me pregunta '¿Por qué no te vas al salón para hacerle compañía?'", describe Ramírez antes de hacer una pausa. "Y ahí estaba, de avanzada edad, sentado en una sala leyendo".

A continuación, Ramírez se acercó al astronauta y muy relajado éste le pasó su pauta para que la pudiese leer. "Me acuerdo que en su presentación hacía unas dos o tres referencias a la historia de Chile que estaban malas. Una, por ejemplo, era de la Batalla de Chacabuco a la que le había cambiado los protagonistas. Cuando terminé de leerla, lo ético era decirle que no eran precisas… ¡¿Pero cómo corriges a Neil Armstrong?!", dice riendo. Y agrega: "Así que le comento, con una sonrisa media irónica, y él me dice ‘Tienes toda la razón’. Agarró su lápiz, la corrigió y nos pusimos a conversar. Eso de alguna manera rompió el hielo".

Estuvieron unas dos horas hablando antes de la presentación que aglomeró a 3.000 personas, y durante todo ese tiempo —enfatiza Ramírez— nunca abordaron "el tema Luna". Dice que el estadounidense se mostró muy interesado en sus estudios y cómo había aprendido inglés. "Le comenté sobre mi experiencia en el intercambio, le dije dónde y me dice ‘¡¿Pero por qué?! ¡¿Quién va a Dakota del Sur?!’. Eso abrió un tema de conversación sobre la familia y él me empezó a hablar de la suya. Me hablaba de lo importante y de lo mucho que él echaba de menos su casa en el campo. De lo mucho que disfrutaba vivir allá".

Luego, con un salón lleno y Ramírez traduciendo al español cada una de sus palabras, Armstrong iniciaría su presentación sobre la tecnología y el trabajo colectivo, en la que deslizaba además algunos datos de su carrera aeroespacial.

"El Neil Armstrong que yo conocí era un tipo muy querible. Era conversar con una persona muy simple, muy cálida y muy cariñosa. A pesar de que detrás de eso que yo estaba viendo, más allá del astronauta, había un cerebro. Era un verdadero genio"

Tito Ramírez
Al terminar el intérprete chileno lo acompañó durante dos días a reuniones con altos empresarios y personal de las Fuerzas Armadas. "Él programó una conferencia de prensa que en el último minuto dijo que no haría. No quiso salir porque todo el mundo le preguntaría sobre la Luna, si era verdad que llegaron o qué opinaba de los que los desmentían", relata Ramírez. "Él se sentía muy abrumado por ser el primero, era un peso demasiado grande. No le gustaba porque sentía que todo el mundo lo asociaba y él sabía que sí, pero que era sólo la cara visible de un proyecto que involucraba a miles de personas. Eso para él era difícil de manejar. Le complicó hasta el final", añade mientras se termina un espresso.

Años más tarde Tito Ramírez se enteraría por Twitter que el astronauta había recién fallecido. Era agosto de 2012 y todavía ocupaba el puesto N° 1 de su carrera: "Es lo lindo de este trabajo, es lo que todavía me tiene haciendo esta cosa hace más de 30 años. Tienes la oportunidad de conocer personas, de acercarte a ideas y conocimientos. Conoces la parte que todo el mundo conoce, pero además el lado B que algunas veces no es tan agradable. A veces tienes la oportunidad de conocer más en profundidad a personas que tu admiras, como en este caso, pero a veces con personas que te toca aborrecer", finaliza.

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