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Más altos y más sociales: Huellas fósiles revelan nuevos rasgos de un antiguo pariente del ser humano

El análisis de huellas de hace 1,4 millones de años en Kenia sugiere que el Paranthropus boisei medía hasta 1,80 metros y que los machos adultos se desplazaban en grupo.

27 de Julio de 2026 | 15:35 | EFE / Publicado por B. Blanco, Emol
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AP/Wikipedia.
El análisis de rastros de hace 1,4 millones de años en Kenia sugiere que el Paranthropus boisei podía medir hasta 1,80 metros y vivir en grupos sociales complejos.

Un conjunto de huellas fósiles descubierto en Kenia permitió a un equipo internacional de científicos reconstruir con mayor precisión cómo era el Paranthropus boisei, uno de los antiguos parientes del ser humano. El estudio concluyó que esta especie era considerablemente más grande de lo que se creía, con individuos que alcanzaban hasta 1,80 metros de altura y unos 75 kilos de peso.

Los resultados, publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), también entregan nuevas pistas sobre el comportamiento de estos homínidos y su convivencia con el Homo erectus, uno de los antepasados directos del Homo sapiens, en las orillas del lago Turkana, en Kenia.

Las conclusiones se basan en el análisis de 21 huellas atribuidas a ocho individuos de Paranthropus boisei, encontradas en el yacimiento GaJi10, junto a otras marcas de hipopótamos, antílopes y distintos animales. Las rocas del lugar permitieron establecer que los rastros tienen una antigüedad cercana a los 1,43 millones de años.

La paleobióloga Kay Behrensmeyer, del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, destacó que las huellas permiten observar un momento específico del pasado. "Conservan la imagen de un instante en el tiempo", explicó, lo que entrega información sobre el comportamiento de estos homínidos que difícilmente puede obtenerse solo a partir de huesos fosilizados.

Los investigadores recordaron que en 2024 describieron otro yacimiento cercano, aún más antiguo, donde también aparecieron huellas de Paranthropus boisei y Homo erectus. En conjunto, ambos registros muestran que las dos especies compartieron el mismo hábitat durante más de 100 mil años, aunque aún no es posible determinar cómo interactuaban entre sí.

Machos se desplazaban en grupo


El estudio también sugiere que los machos adultos de Paranthropus boisei se movilizaban juntos en determinadas ocasiones, sin la presencia de hembras ni crías.

Según Neil Roach, investigador de la Universidad de Harvard y coautor del trabajo, este comportamiento apunta a una organización social más compleja de lo que se pensaba. Una de las hipótesis es que los machos convivían en grupos y cooperaban temporalmente, posiblemente para enfrentar amenazas en un entorno donde coexistían con grandes depredadores y animales como elefantes, cocodrilos e hipopótamos.

Los investigadores volverán a finales de este año al lago Turkana para continuar las excavaciones y profundizar el estudio de estos yacimientos, considerados entre los más relevantes del mundo para comprender la evolución humana.
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