Día Mundial del Carmenere: De dónde viene esta cepa que destaca a Chile en el mundo y cómo se debe consumir

Dos expertas en vinos explican sus orígenes y cómo llegó al país, y entregan algunas recomendaciones de la temperatura a la que se debe beber y los alimentos con que mejor combina.

24 de Noviembre de 2019 | 07:20 | Redactado por María José Hermosilla, Emol
El Mercurio (archivo)
Desde 2014, todos los 24 de noviembre se celebra el Día Mundial del Carmenere, una especial cepa que se creía extinta en el siglo XIX, pero que gracias a las condiciones meteorológicas y geográficas de Chile pudo conservarse en el territorio hasta el día de hoy y destacar al país alrededor del mundo gracias a sus características únicas.

Adriana Cerón, presidente de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos Enólogos, explica a Emol que en Chile se concentra casi el 95% de superficie plantada de este linaje en el mundo, y gracias a una "confusión"-después de haber pensado que estaba extinta- hoy los viñedos chilenos de esta casta constituyen un importante aporte al patrimonio vitivinícola mundial.

"Sin duda el Cabernet Sauvignon de Chile sigue siendo la variedad tinta más importante en términos comerciales y de reconocimiento internacional, sin embargo, la cepa Carmenere es reconocida en todo el mundo como una especialidad de Chile y es muy solicitada en ciertos mercados que aprecian el estilo amable del vino", sostiene Cerón.

La enóloga cuenta que esta es una variedad que pertenece a la familia de los Cabernet y es de maduración lenta, por lo que es prácticamente la última en ser cosechada durante la vendimia. Como vino mono varietal puede lograr gran fineza, pero también es muy atractivo en mezcla, particularmente con Cabernet Sauvignon o Petit Verdot.

Orígenes


La variedad, cuyo nombre proviene de la palabra carmín por el intenso color rojo de sus hojas antes de que estas caigan, es originaria de Burdeos en Francia, donde hasta el siglo XIX se cultivaba extensamente en la región del Médoc. En este período tras los intercambios marítimos y comerciales, una plaga llamada filoxera entró a Europa y acabó con la mayor parte de los viñedos del continente.

Después del difícil período en que los viñedos de carmenere desaparecieron de la zona, se pensó que la cepa se había extinguido en su totalidad. Sin embargo, tiempo después llegaría a Chile, encontrando un suelo óptimo para su crecimiento.

"Cuando se replantaron los viñedos, injertados sobre vides americanas, carmenere no se volvió a cultivar ya que en el frío y húmedo clima bordelés mostraba baja fertilidad, maduración lenta y susceptibilidad a la corredura (problema en la fructificación o cuaja). Por lo tanto, prácticamente se extinguió en suelo francés", explica Cerón.

Llegada a Chile


Para Cerón, la llegada de la cepa al país fue en la primera mitad del siglo XIX junto con otras variedades tintas al mismo tiempo en que en Chile se estructuraba una industria vitivinícola al estilo francés con variedades importadas.

Lorena Ruiz, sommelier de Vinolia, cuenta que en ese período en Chile muchas familias que tenían la influencia francesa fueron introduciendo la cepa antes de que se arruinara la variedad por la plaga, pero que no se identificó como tal en un principio al tener una gran similitud en sus hojas con el merlot.

Finalmente, en 1994 Jean Michel Boursiquot, un ampelógrafo francés, la identificó correctamente como carmenere al visitar los viñedos que le fueron presentados como merlot y cuyas plantas no correspondían a las características propias de este. "A partir de esa fecha se inició el trabajo de identificación y marcado de plantas, para separarlas y vinificarlas de acuerdo a sus características de maduración", cuenta la enóloga.

Actualmente, esta variedad necesita de mucho sol, una de las razones que podría explicar por qué no se cultiva en Francia. "Necesita poca humedad, mucha exposición al sol, pero también un clima fresco y frío con precipitaciones anuales no muy altas. El mejor valle para eso es Colchagua", señala la sommelier.


Crédito: El Mercurio (archivo).

Cómo beberlo


La sommelier recomienda acompañar un carmenere con platos altos en grasa.

- Carnes que tengan un gran porcentaje de grasa, como osobuco, cordero, costillar y cerdo.

- Guisos de carne y charquicán.

- Pastas que contengan salsas rojas en base a carne, como lasaña y ñoquis.

- Platos de mayor elaboración como strogonoff, risotto de champiñones, gratín de papas y quesos con alto porcentaje de grasas.

"Cocinas con influencia asiática encuentran en este vino un excelente acompañamiento", señala Cerón.

Respecto a la temperatura a la que se debe mantener el vino, la sommelier señala que lo ideal es entre los 17 y 18 grados Celsius. "En verano el ideal sería que uno refrigerara un carmenere y lo pusiera unos cinco o 10 minutos antes en el refrigerador y ahí recién servirlo", finaliza.
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