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Fiebre por coleccionar el álbum del Mundial 2026: ¿Qué hay detrás del fenómeno que fascina tanto a niños como a adultos?

Si bien se trata de una actividad que tiene varios aspectos positivos, es importante evitar -sobre todo en el caso de los más pequeños- que se escape del ámbito recreativo.

02 de Junio de 2026 | 08:01 | Por M. Francisca Prieto, Emol
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Un total de 980 láminas componen el álbum del Mundial de Fútbol 2026 de Panini.

EFE
Más de ocho mil personas se congregaron del domingo en el Estadio Bicentenario de La Florida, y no precisamente para presenciar un partido de fútbol o asistir a un evento musical, sino que para ser parte de una masiva "cambiatón" de láminas del álbum del Mundial de Fútbol 2026.

En la jornada, que solo se realizó durante la mañana, participaron en su mayoría niños, pero también adultos que también han sido cautivados por una verdadera "fiebre" por conseguir las 980 láminas que componen el álbum de Panini, entre las que hay algunas escasas y codiciadas, como las de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo.

Pero, ¿qué hay detrás de este fenómeno que fascina a grandes y chicos? "Coleccionar el álbum del Mundial combina varios elementos a nivel psicológico, como la anticipación, el desafío de completar una meta, la recompensa que esto genera y, sobre todo, el sentido de pertenencia", explica Susana Saravia, psicóloga infanto-juvenil de Clínica Universidad de Los Andes.

La especialista agrega que se trata de una actividad transversal, ya que activa necesidades psicológicas -como la gratificación inmediata, y el placer de coleccionar y completar algo- que están presentes en niños, adultos, hombres y mujeres.

"También fomenta la pertenencia y la conexión social que se genera a través del intercambio de láminas y de las conversaciones que surgen en torno a esta actividad", explica.

En el caso de los niños -puntualiza la psicóloga-, el coleccionar el álbum del Mundial "está especialmente asociado al juego, la curiosidad y la sensación de logro". En tanto, desde el punto de vista de los adultos, "puede despertar la nostalgia, al evocar experiencias de la infancia o recuerdos familiares vinculados al fútbol".

Y aunque el coleccionar álbumes no es una actividad nueva, en la actualidad alcanza mayor notoriedad debido a las redes sociales.

"Las redes sociales amplifican este fenómeno y, al mismo tiempo, ofrecen un espacio para mostrar avances y compartir logros. Facilitan un efecto de contagio social: cuando vemos que muchas personas participan, aumenta la percepción de que se trata de una actividad valiosa, entretenida y que genera un sentido de pertenencia", plantea Susana Saravia.


Dos adultos intercambian láminas del álbum del Mundial 2026. Crédito: EFE.

Pro, contras y consejos


Y aunque algunos puedan considerar que se trata de una actividad sin mucho sentido -y que implica gastar una considerable suma de dinero-, la psicóloga de Clínica Universidad de Los Andes afirma que coleccionar el álbum del mundial tiene su aspecto positivo.

"Favorece la tolerancia a la espera y la perseverancia. También promueve habilidades sociales mediante el intercambio de láminas y la negociación con otras personas. Asimismo, puede transformarse en una actividad familiar compartida que fortalece los vínculos y la conexión social", afirma la especialista.

Además, en el caso de los más pequeños, permite trabajar habilidades cognitivas como clasificar, organizar y planificar, así como fomentar la sensación de logro al alcanzar metas progresivas, y estimular el interés y la motivación.

"Cuando esta actividad está bien acompañada por los adultos, generalmente se convierte en una experiencia muy positiva".

Susana Saravia, psicóloga infanto-juvenil Clínica Universidad de Los Andes
Sin embargo, también puede tener su lado negativo, en especial cuando el coleccionar el álbum del Mundial deja de ser algo recreativo. "Algunos niños pueden experimentar una alta frustración al no encontrar determinadas láminas. También puede surgir presión social si el álbum se convierte en un símbolo de competencia o estatus", sostiene Susana Saravia.

Asimismo, se trata de una actividad que puede promover el consumo impulsivo, "cuando la expectativa de completar el álbum lleva a niños o adultos a comprar sobres de manera excesiva".

En este sentido, la psicóloga sugiere ayudar a los niños a "comprender que el objetivo principal es disfrutar de la experiencia y no necesariamente completar el álbum de forma perfecta o inmediata". De esta manera, recomienda establecer un presupuesto o límite de compra de sobres, y conversar sobre la frustración que puede generar el obtener láminas repetidas.

La especialista también aconseja favorecer el intercambio de láminas para que la experiencia no se centre solo en comprar más, así como evitar las comparaciones con personas que tengan más láminas.

"Cuando esta actividad está bien acompañada por los adultos, generalmente se convierte en una experiencia muy positiva, ya que combina juego, aprendizaje, socialización y desarrollo de habilidades en un contexto altamente motivador tanto para niños como para adultos", concluye Susana Saravia.
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