China prepara histórica transición hacia la propiedad privada

Máximos dirigentes chinos abrieron hoy la sesión anual del Parlamento que deberá aprobar reformas constitucionales sobre los derechos humanos y la economía de libre mercado.

05 de Marzo de 2004 | 17:22 | Ansa
BEIJING.- El Primer Ministro chino, Wen Jiabao, abrió hoy la histórica sesión anual del Parlamento que deberá aprobar reformas constitucionales que incluyen garantías a la propiedad privada y a los derechos humanos, con la promesa de ayudar a la masa campesina postergada por el desarrollo económico.

Al abrir la sesión de la Asamblea Nacional del Pueblo, Wen sacó a relucir los desequilibrios creados por el tumultuoso crecimiento económico de los últimos años, y se comprometió a abolir todos los impuestos que todavía se ven obligados a pagar los campesinos pobres.

Este año, los 3.000 diputados de la Asamblea están llamados a aprobar importantes reformas constitucionales, entre ellas la introducción de artículos que garanticen la protección de la propiedad privada y de los derechos humanos (que en la versión china no incluyen los derechos políticos).

Gran parte del discurso de Wen fue dedicado a la economía. "Las rentas agrícolas -dijo- crecieron demasiado lentamente, y la tarea de aumentar la ocupación y la seguridad social se presenta ardua".

El premier siguió subrayando que en algunos sectores "hay un exceso de inversiones" y que "en algunas industrias y regiones" existe un desarrollo inmobiliario "excesivo".

Wen, economista de formación, declaró que en el año en curso el crecimiento de la economía quedará contenido en un siete por ciento, frente al 9,1 que hubo en 2003, pese al freno impuesto por la epidemia de neumonía atípica (SARS).

En lo referente al yuan, la moneda china, Wen repitió lo que dicen desde hace tiempo los dirigentes chinos: es "esencial" que permanezca "estable", sobre todo para no hacer aumentar el valor de los "bad loans" (créditos de alto riesgo o incobrables) de los cuatro grandes bancos estatales.

Por lo tanto, no se decidió ninguna revaluación, como pidieron Estados Unidos y otros países occidentales invadidos por bienes producidos en China a bajo costo. Pero tampoco se cerró por completo el camino a una revaluación controlada de la moneda.

La promesa de eliminar las tasas para los campesinos fue recibida por un largo aplauso de los diputados: la alta imposición a los sectores más pobres de la población es una herencia del caótico desarrollo de los últimos 25 años, cuando los campos se vieron descuidados, y gran parte de la población china la considera como una de las principales injusticias sociales existentes.

Desde que asumió el poder, hace un año, Wen -de 61 años- buscó mostrarse como el protector de la "gente común", en tándem con el presidente Hu Jintao.

En los últimos 12 meses, el jefe de gobierno realizó visitas ampliamente publicitadas por los medios de informaciones estatales a minas, campamentos nómades y enfermos de sida.

Considerado por los máximos dirigentes -en primer lugar el ex presidente Jiang Zemin, y ahora Hu Jintao- como experto y confiable, Wen fue de joven uno de los colaboradores de Zhao Ziyang, el líder caído en desgracia por haber aprobado en 1989 la protesta estudiantil que terminó con la masacre en la plaza de Tiananmen.

Una famosa foto, en blanco y negro, lo muestra junto a Zhao mientras estrecha las manos de los estudiantes. Desde entonces, Zaho está bajo arresto domiciliario.

En su discurso de hoy, Wen confirmó también que sus ardores reformistas se enfriaron con los años. El primer ministro, en efecto, se limitó a subrayar la necesidad de crear un sistema donde los funcionarios gubernamentales y los líderes políticos sean responsables de sus acciones, y prometió un sistema más colegiado en la guía del gobierno y el Estado.

Luego se refirió a los casos de Taiwán y la región especial de Hong Kong. Para Taiwán, donde dentro de dos semanas se realizarán elecciones presidenciales y un referéndum anti chino considerado por Pekín como una provocación, Wen propuso nuevamente el diálogo.

Entretanto para Hong Kong, la región autónoma donde en los últimos meses creció impetuosamente el movimiento democrático, prometió que el gobierno central respetará la Constitución del territorio, que habla de la democracia como de un "objetivo último" que alcanzar en tiempos no especificados.

En ambos casos, se trata de repeticiones de la línea ya expuesta por los dirigentes comunistas, pero significativamente exentas de tonos autoritarios o amenazantes.
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