Ganador del Premio Alfaguara 2012 cuenta la pesadilla que vivió durante temporal en La Plata

El escritor Leopoldo Brizuela debió botar parte de su biblioteca, y ver como toda la planta baja de su casa quedaba tapada de agua. Cree que el crecimiento explosivo de la ciudad influyó en la tragedia.

10 de Abril de 2013 | 09:12 | DPA

Brizuela proyecta que poco a poco irá volviendo a la normalidad. De hecho, ya prepara una novela.

El Mercurio

BUENOS AIRES.- El escritor Leopoldo Brizuela, uno de los damnificados por el terrible temporal que asoló la semana pasada a la ciudad argentina de La Plata, aún convive con las secuelas de esa pesadilla. El ganador del Premio Alfaguara 2012 con su novela "Una misma noche", cuenta que "todavía no he vuelto a escribir. Hay mucho que hacer y estamos muy golpeados".

"Vivo en la vieja casa familiar, de dos plantas, que en algún momento, cuando mis padres fueron ya muy viejos, dividí. La planta baja la ocupan mi madre y una señora que la acompaña. La casa se inundó hasta un metro de altura. Los muebles de mi madre, muchos electrodomésticos, hubo que tirarlos", cuenta.

"Una gran parte de mi biblioteca estaba todavía ahí y en el garaje. Tirarla —porque había quedado inutilizada— fue doloroso, por los recuerdos, sobre todo. Por suerte yo estaba en casa, y pude hacer que subieran. Si no habrían muerto. La mayor parte de los muertos son ancianos. Vimos todo desde el balcón, alucinados. Por suerte todas mis cosas, mis papeles, mi archivo, mi computadora, están en la planta alta, así que no perdí nada".

El temporal sin precedentes causó más de medio centenar de muertes en su ciudad natal, ubicada a unos 50 kilómetros al sur de Buenos Aires. "Fue una catástrofe que nunca hubiéramos imaginado posible, y que incluso mientras ocurría, nos parecía que no podía ir más allá. Mi casa jamás se había inundado. Lo cierto es que fue una tormenta como ninguna de que tuviéramos memoria: cuatro horas de lluvia continua, y de lluvia feroz, como en el peor momento de una tormenta".

Sin embargo, en un principio, nada hizo prever semejante desenlace, ya que sólo corría agua por la calle, relata Brizuela. "Pero pronto se volvió un río feroz por donde era imposible siquiera intentar caminar. Los autos que pasaban por ahí quedaron varados y no se moverían en doce horas. Frente a mi casa, un autobús lleno de gente pasó la noche, mientras a su alrededor pasaban flotando ramas, árboles, todo tipo de cosas, hasta un auto. Hasta que por fin el río empezó a entrar en las casas, por la puerta, y por los resumideros".

"Fue entonces que decidí cortar la luz, subir con mi madre a la planta alta y esperar ahí. En ese momento también se cortaron todos los servicios. Estábamos aislados, ignorantes del drama que se vivía, mucho peor, varias calles más allá, donde ancianos quedaban atrapados en sus casas, y morían ahogados. Mirábamos como hipnotizados, durante toda la noche, correr el agua furiosa".

Brizuela agradece "que fuera feriado (el 2 de abril) y haber estado en casa; porque a poco de iniciada la tormenta yo no hubiera podido llegar hasta aquí... y de hecho, mucha gente quedó desesperada, intentando entrar en la ciudad o en su barrio, intuyendo lo peor para los suyos y sus casas".

Para que se produjera la tragedia, analiza el narrador, poeta y traductor nacido en 1963, que vive en el barrio de Tolosa, "concurrieron varios factores". "Es una época en que, por lo demás, suele haber muchos problemas de desagüe, porque la ciudad está llena de árboles y es la época en que se deshojan. La ciudad ha crecido muchísimo, hasta el punto de que alguien como yo ya no reconoce la ciudad de su infancia: eso, sin duda, debe de haber influido".

"Frente a tal cosa, y por respeto a todo lo que sufrimos, a la magnitud del dolor y de la pérdida, creo necesario decir la verdad pura. Y la verdad es que no entiendo cómo podría haberse vuelto inofensivo a un fenómeno así. Los terremotos de Chile de hace tres años podrían haberse previsto y podrían haberse tomado determinadas medidas. Pero ¿en verdad podría haberse impedido que destruyeran tanto como destruyeron?", compara.

"Por respeto a lo que nos ocurrió, no quiero hablar de lo que no sé ni entrar en el juego de quienes nos quieren hacer decir solamente lo que conviene a tal o cual factor de poder", afirma el autor de las novelas "Inglaterra. Una fábula" y "Lisboa. Un melodrama".

Brizuela cuenta que de a poco, tras la bajada de las aguas, volverá a su rutina: "Sí, poco a poco voy a seguir escribiendo", y adelanta que su próximo trabajo será "una novela".

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