Mi norte privado

Norte se llama el disco debut como solista que acaba de editar, y en él Elvira López, la misma que antes formó los grupos Pink Milk y Bobo, se muestra pop, nostálgica o melodramática según la ocasión (y la canción). "Estamos acostumbrados a que el personaje de un cantante se restrinja a ciertos matices. Y la vida no es así", dice.

22 de Agosto de 2013 | 03:38 |

En un momento Elvira López abre la tapa del taburete frente al piano que hay en su casa y sale a volar la música que hay guardada ahí dentro. Son decenas de partituras de canciones coloreadas en sepia auténtico por el tiempo, algunas de ellas fechadas en 1929 según el año impreso en las portadas, y varias con un nombre manuscrito en alguna de las páginas: Nora Peralta.


Cuando tocó ese piano y autografió esas partituras, es posible que Nora Peralta haya tenido la edad de Elvira López, que es su nieta y heredó la música y el instrumento. "Mi abuela tocaba piano. Este piano era de ella. Y tocaba bacán. Señora antigua, del norte", presenta Elvira, a propósito de la ciudad de Ovalle donde vivía su abuela materna, y más en específico a propósito de la localidad de Camarico, provincia del Limarí, desde donde viajó ese piano en calidad de legado.


-Tengo todas las partituras Zig Zag de estas canciones antiguas para piano y me acuerdo de que ella las tocaba. Jugábamos horas en el campo con las revistas empastadas "La familia", que eran como los "Burda" de la época, dibujados. Y había un lugar de la casa donde ella tocaba para los nietos. Me enseñó algunas canciones. Debe haber intuído que podría yo tener alguna habilidad. Y después me llegó de herencia el piano.


El antecedente familiar de esos parajes del valle del Limarí en la región de Coquimbo es una posible razón para el título del disco que Elvira López Alfonso acaba de lanzar este año: Norte, se llama. Es el nuevo paso de esta actriz y cantante chilena que formó el elenco musical y teatral Pink Milk (2001-2003), que encabezó luego la banda pop Bobo (2003-2008) y que ha cantado invitada en grupos como Orquesta Festival, del pianista Camilo Salinas. Ahora, su Norte es la emancipación definitiva como solista.


Y la música suena a tono con esas partituras de colección y ese viejo piano de familia. En Norte, disco ya difundido por la canción y el clip de "Se acabó la miel", Elvira López muestra ritmos que van desde tonada y bossa nova hasta aires bolerísticos o tangueros. Para definir ese repertorio ella ha acuñado una palabra, o dos, compuestas ambas: popvintagemelodrama o popfolkmelodrama. O sea pop, nostalgia, raíz folclórica y teatro, si hay que buscar los ingredientes de la preparación.


"Tiene que ver con las sonoridades de la producción, con los timbres y los arreglos", dice, a propósito de los pianos, órganos, acordeones y violonchelos que conviven en el disco junto a guitarras, bajos y baterías. Y son elecciones coherentes con sus grupos previos. Parte del sonido pop de Bobo también consistitía en esos timbres. Y, en las hoy reformadas Pink Milk, las actrices y cantantes Gala Fernández, Gabriela Aguilera y Elvira López encarnan a tres divas glamurosas de cabaret, que volverán a escena este mes en el capitalino Centro Gabriela Mistral.


Totalmente vintage


El teatro es el punto de partida. Elvira López estudió teatro en la Universidad Católica entre 1994 y 1998 y, antes de titularse, en paralelo a esa formación también se perfeccionó en canto con la profesora Magdalena Amenábar, escuela que en parte fue el origen de Pink Milk. Luego, tras el fin de Bobo en 2008, conoció en 2010 a Martín Benavides, quien se transformó en el director de su grupo y productor musical del disco, además de integrante de la banda de la estrella pop Francisca Valenzuela entre otras ocupaciones.


Elvira López debutó en vivo en octubre de 2011 en la Sala SCD y sumó actuaciones en bares santiaguinos como El Clan y Catedral mientras entre 2011 y 2013 se dedicó a grabar las canciones de Norte. Y más relevante que el trabajo de Benavides con Francisca Valenzuela para estos efectos es la participación del músico en Los Fetuchini, grupo dedicado a diversos sonidos retro entre jazz, cumbia y música de películas, en su mayoría instrumental.


-Totalmente vintage -dice Elvira a propósito de esos sonidos-. Siento mucha afinidad con Martín, estéticamente. Coincidía mucho con él en los gustos, las referencias, el tipo de sonido. Mastretta, ponte tú.


-¿El cantante mexicano?
-No, español. Éramos fans de Mastretta por separado cada uno.


-¿Cómo lo descubrieron?
-¿Cómo lo descubrí? Por Camilo Salinas, yo creo: una vez canté con una canción de Mastretta en la Batuta con el grupo de Camilo y el (bajista Fernando) Julio, que ahora son Los Bipolares.


-¿No era Orquesta Festival?
-¡Orquesta Festival, toda la razón! Canté y tuve mi participación por ahí con ellos.


Si se trata de colaboraciones, junto a músicos como Patricio Cáceres (guitarra y voz), Ángela Acuña (violonchelo), Ismael Oddó (bajo) y Mauricio Galleguillos (batería), en Norte figura también Pablo Ilabaca, guitarrista de Chancho en Piedra, quien coprodujo las canciones "Se acabó la miel" y "Norte". Ambos se conocieron cuando Ilabaca hizo la música de la obra "Ciencia ficción" (2010), de Coca Duarte, que dirigió Elvira López.


-Él es otro torbellino de creatividad. Lo llamé, nos juntamos, le conté que la obra se trataba de física y se embaló. Era una propuesta de trabajar juntos en la música, porque es parte de mi "línea editorial" como directora teatral, enfocar la música desde el texto, desde lo incidental y la música en vivo.


Si bien en la portada del disco está escrito Elvira López con nombre y apellido, en los primeros meses la cantante y sus músicos se presentaron en vivo bajo nombres como ELO y The Martines o Elvira López + The Martines: un núcleo inicial entre Elvira López, Martín Benavides y Patricio Cáceres que luego se amplió a músicos como Gabriel Rammsy (guitarra), Francisco Feco Fuentes (bajo), Mauricio Galleguillos (batería) o Felipe Bórquez (teclados).


"Sipo: es una promiscuidad total The Martines. Pero es como un cabaret, una cosa muy teatral", dice ella. Al final ELO + The Martines terminó por ceder espacio simplemente a Elvira López y su banda. "Aunque siempre ha cambiado, The Martines tiene que ver con Martín (Benavides). Pero ahora por ejemplo él está en España con Francisca Valenzuela, así que en este momento no toco con él".


-Martín sí que tiene miles de bandas -agrega-. Peor que Camilo Salinas. Ahora tiene una nueva que se llama Los Angelitos Negros. Y tiene otra, Los Cachivaches, con el Cuti (Aste) y José Martínez. Tocó con Juga di Prima, está haciendo unas colaboraciones con María Colores y hace como dos meses se fue a Nueva York a un festival de serruchos, a tocar serruchos con puras personas locas en Nueva York, y seco y todo.


Como una dramaturgia


Pese a los distintos ánimos de las canciones del disco, la autora considera que varias tienen una temática común y se refieren al cierre de un ciclo personal.


"Que se apagó, que se esfumó, que se secó", canta Elvira López resuelta sobre un fondo de música disco antes de pasar a modo twist en una canción llamada "Que no". Más seria se la escucha entonar "Voy a volver a cero / voy a marcar de nuevo" en "Volver a cero" sobre un ritmo de raíz folclórica en tono menor. Pero luego activa el modo melodramático y avisa "Ya no te dejaré humillarme más" sobe una especie de twist a go-go en "Presa". Y se pone intensa y tanguera cuando en la canción "Chueco" advierte "No me juegues chueco, no juegues con eso, que me gustas" sobre un ritmo de piano y acordeón con intención bandoneonística.


-¿Qué ritmo es "Chueco"?
-¿Es como una milonga? ¿O un tango milonguero?


-De cualquier modo las canciones son como historias, las letras no son explícitas.
-Totalmente. No da lo mismo (la situación personal), porque me sirvió para dar origen a esto, pero la gracia es que no se trate de eso. Igual tiene verdad: es una verdad artística, una verdad que se transforma en creación. Y es mucho más provechoso que… un siquiatra. No sé si más barato (sonríe), pero más creativo, mejor.


-¿No sólo porque algunas canciones son divertidas, sino porque son ficciones?
-Sí. Es que también es bonito, uno escribe una cosa muy directa, o muy biográfica, y si te lees te ves. Y al verte te distancias. Y al distanciarte eres capaz de reírte, de transformar, comparar, extremar, jugar.


-¿Una canción divertida como "Chueco" es una forma de desdramatizar también?
-Sí. Es que igual hay que aprender a "usarse" en esta pega de ser uno el objeto creativo, yo encuentro. Si uno actúa es de una manera y si uno canta o compone es de otra, pero de todas las maneras uno se expone al trabajar con uno mismo, al ser uno el material.


-¿Hacer una ficción a partir de eso es algo más literario?
-O más teatral tal vez. Convertirlo en historia. Como una dramaturgia.


-¿Tu oficio de actriz acentúa ese efecto? ¿No podrías no "actuar" estas canciones?
-Sí, me gusta jugar con descubrir. Uno se sitúa arquetípicamente también, en un lugar que no es interpretar un personaje: no es que cada canción tenga un personaje con un vestuario, una biografía y una vida distinta. Pero sí uno entra en espacios más arquetípicos, desde lo interpretativo y lo temático.


-¿Cuáles espacios arquetípicos?
-Bueno, la figura femenina en todos su matices "románticos" es un arquetipo. Que da para mucho. Este (disco) por lo menos es casi entero así.


-¿Pero dentro de ese arquetipo hay una cantidad de matices? Por ejemplo la mujer que canta "Volver a cero" no tiene nada que ver con la que canta "Chueco". ¿En ese sentido no son distintos personajes?
-Es que tal vez estamos muy acostumbrados a que el personaje de un cantante se restrinja a ciertos matices. Y en la vida uno no es así. Uno puede cantar "Volver a cero" un día y al otro cantar "Chueco". Lo otro son deformaciones profesionales de seguir líneas, estilos.


-Como los baladistas que sólo sufren.
-Claro. "Volver a cero" es en serio. Esa no se ríe. La otra ("Chueco") se ríe.


Elvira López Alfonso formó en Pink Milk un trío de teatro y música, luego en Bobo se decidió por la música a secas y en ELO + The Martines dio un paso al frente. Parece haber sido un desembarco paulatino desde el teatro a la música.


-¿Tenías que pasar por esas etapas antes de ser simplemente Elvira López?
-Sí. Pink Milk fue una entrada suave en teatro. Luego seguí con Bobo. Y ahí me empoderé, como se dice ahora.

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