Consumo de cocaína se generaliza en América Latina

En Chile fue divulgado el informe anual 2003 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes.

02 de Marzo de 2004 | 20:05 | Ansa
SANTIAGO.- El informe anual 2003 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), sostiene que "el uso indebido de drogas", sobre todo de cannabis, continúa aumentando en América del Sur.

"Según autoridades nacionales competentes de América del Sur, el uso indebido de drogas sigue aumentando en la región. Aunque la cannabis sigue siendo la droga ilícita de uso indebido más generalizado, el uso indebido de cocaína y cocaína crack es un problema en la mayoría de los países de la región", puntualiza el informe.

El documento, presentado hoy en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, señala que "el abuso de drogas, además de la delincuencia y la violencia que lleva asociadas, repercute negativamente en los individuos de la comunidad por el empobrecimiento del capital social y el debilitamiento de la seguridad y de las redes de apoyo".

"Si las acciones políticas para combatir esta lacra se centran sólo en políticas generales se corre el riesgo de que el nivel de vida y la seguridad de las sociedades tiendan a declinar en el largo plazo", alerta el documento.

Respecto a América del Sur, la JIFE sostiene que "la creciente atención que se presta a la amenaza política que plantea el problema de las drogas ha llevado a muchos gobiernos sudamericanos a dedicar una parte cada vez mayor de sus limitados recursos a la reducción de la oferta de drogas ilícitas, incluida la erradicación de los cultivos ilícitos, la interdicción del tráfico de drogas y la adopción de medidas contra el blanqueo de dinero".

El documento señala, además, que el llamado plan Colombia "se ha convertido en una actividad mucho más amplia denominada Iniciativa Andina contra las Drogas Ilícitas".

"Como resultado de esa iniciativa, el gobierno de los Estados Unidos es actualmente el proveedor más importante de asistencia en fondos y en especies a los países de la subregión andina y países limítrofes en relación con las actividades encaminadas a combatir en tráfico de drogas, prevenir el uso indebido de drogas y combatir el blanqueo de dinero", señala.

La JIFE indica que "en Brasil, los traficantes de drogas han desafiado a las autoridades locales de unas pocas ciudades y han perturbado temporalmente la paz pública’’, y que en Colombia ’’el término narcoterrorismo se utiliza cada vez más en relación con las actividades violentas de grupos armados que protegen las actividades de producción y tráfico ilícitos de drogas, o las realizan ellos mismos".

El informe cita, también, a Perú, donde "los insurgentes protegen los cultivos ilícitos de arbusto de coca y las confrontaciones directas entre las fuerzas policiales y los traficantes de drogas están aumentando".

"La JIFE observa la mayor cooperación entre el Brasil y Colombia, incluida la oferta del Brasil de utilizar su sistema de vigilancia para mejorar la reunión de información en la zona del Amazonas", añade el informe.

La entidad insta a los estados de América del Sur a que "aumenten la cooperación bilateral y regional en materia de fiscalización de precursores químicos y apliquen el sistema de notificaciones previas a la exportación".

Según la JIFE, "la cannabis se sigue cultivando en casi todos los países de América del Sur, principalmente para los mercados locales o regionales".

"Lamentablemente son muy escasos los datos nacionales sobre la extensión de los cultivos ilícitos. No obstante es un hecho que la cannabis sigue siendo la droga ilícita de mayor uso indebido en América del Sur. Las incautaciones de cannabis en la región representan del 6 al 8 por ciento del total de las incautaciones mundiales", señala la JIFE.

"La mitad de las incautaciones de cannabis de América del Sur se realizaron en Brasil y aproximadamente un tercio de las incautaciones deos combinados de Bolivia, Colombia y Perú indican una tendencia decreciente en los últimos años", pero advierte que "el éxito de las actividades de erradicación en Colombia puede dar lugar a un cambio en el cultivo ilícito del arbusto de coca, no sólo en los países tradicionales de cultivo como Bolivia y Perú, sino también en otros países como Ecuador y Venezuela".

El documento indica que "además de los países productores de coca, Brasil, Ecuador y Venezuela siguen siendo los países de tránsito que comunican las incautaciones más grandes de cocaína".

"Los Estados Unidos son todavía el principal mercado de la cocaína de América del Sur, pero desde principios del decenio de 1990 algunos países europeos, principalmente España, han realizado una creciente proporción de las incautaciones mundiales de cocaína", afirma el documento.
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