Gabriel Valdés: El destacado político que nunca pudo ser Presidente

La figura de "El Conde" fue clave para la formación de la Concertación y el triunfo del "No". Pero eso y su trayectoria como ministro no fueron suficientes para que el bloque lo eligiera como su abanderado.

07 de Septiembre de 2011 | 11:55 | Emol
Héctor Yáñez, El Mercurio.

SANTIAGO.- Pío Gabriel Valdés Subercaseaux, "El Conde", el destacado político que tuvo la misión de entregar la banda presidencial a Patricio Aylwin al retornar la democracia el 11 de marzo de 1990, falleció este miércoles en Santiago a la edad de 92 años.


La capital fue también el lugar que lo vio nacer el 3 de julio de 1919, en el seno de una familia conformada por el ingeniero Horacio Valdés Ortúzar -alcalde de San Miguel y ministro de Obras Públicas del Presidente Carlos Ibáñez del Campo- y la escritora y artista plástica Blanca Subercaseaux Errázuriz.


Su enseñanza y la de sus cuatro hermanos -entre ellos quien más tarde sería monseñor Francisco Valdés Subercaseaux- estuvo marcada por la influencia europea que recibió de una institutriz belga y por los tres años que vivió en Italia.


En 1932, de regreso en el país, pasó a formar parte del Colegio San Ignacio, donde fue alumno de San Alberto Hurtado y compañero del conocido futbolista y actualmente comentarista deportivo, Sergio Livingstone.


Por entonces le gustaba la filosofía, la historia, pero en especial, la literatura española y las novelas de Julio Verne. No obstante, su pasión por la lectura no le impidió ser deportista -"fui campeón escolar de tenis", se jactaba- o ingresar a los scouts, donde rápidamente se convirtió en el jefe máximo entre sus pares.


Asimismo, participaba en las tertulias intelectuales a las que su progenitora convocaba cada domingo en la casa patronal, con la presencia de Gabriela Mistral -"más que una simple poetisa, una de las personalidades más poderosas que he visto, con una capacidad filosófica genial, quien vivió largo tiempo con nosotros", decía- y de amigos de sus hermanos, como Bernardo Leighton, Manuel Garretón y Radomiro Tomic, entre otros.


Fue en ese ambiente donde se forjó su interés por la política y que a los 20 años lo llevó a transformarse en uno de los fundadores de la Falange Nacional, que posteriormente sería el Partido Demócrata Cristiano (PDC).


Poco tiempo después, en 1946, se tituló como abogado de la Universidad Católica y se casó con la viñamarina Silvia Soublette, con quien tuvo tres hijos: Maximiano, Juan Gabriel y María Gracia.


Canciller y líder DC


Su destacada trayectoria profesional en la Compañía de Aceros del Pacífico y su formación política lo llevaron a convertirse, en 1964, en el ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Eduardo Frei Montalva.


Así conocería, entre otros, a De Gaulle, Adenauer, Mitterrand, al Papa Pablo VI y a la Reina Isabel, de quien años más tarde sería anfitrión, haciendo honor a su apodo "El Conde", con que Bernardo Leighton lo había bautizado tras escucharlo hablar un perfecto italiano cuando recibió a una delegación de ese país.


Sólo abandonó el cargo seis años después, al finalizar el mandato de su camarada, transformándose de esta manera en quien más ha permanecido en esta cartera en la historia de Chile.


En 1971 inició su carrera en el exterior como encargado del Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y El Caribe.


Por ese entonces, según confesó después, sentía que "colapsaría el sistema político del país". Por ello, aceptó la invitación del secretario General de las Naciones Unidas para asumir ese cargo en Nueva York. "Puede haber sido cobardía, pero no encontré la manera de impedir la tragedia", aseveró.


Cercanía con la muerte y paso por la prisión


En 1982, en pleno régimen militar, regresó al país y asumió como presidente de la DC para ocuparse de la organización de la Alianza Democrática.


Sin embargo, antes de eso debió eludir a la muerte. En 1976, el mismo año que asesinaron a Orlando Letelier, el Departamento de Estado norteamericano se enteró de que él era otro de los candidatos a morir. "Me pasaron un revólver y quedé bajo la tuición de un agente del FBI. Tuve que viajar con nombres falsos y cambiar de aviones, varias veces, para despistar. Pasé mucho susto", reveló tiempo después.


Pero las cosas tampoco fueron fáciles en Chile. Acusado de incitar a las protestas, fue llamado a declarar ante un juez, que lo sentenció a prisión. "Fue muy humillante, aunque los presos aplaudían cuando llegaba alguno de nosotros a la cárcel. Me llevaron al tercer piso a una celda fétida, de la cual podía salir una vez al día para ir al baño. La cama se reducía al somier y a una frazada vieja. El primer día no comí nada, pero el segundo me llegó un frasco con castañas confitadas de parte de la Adriana Matte, nieta del ex Presidente Alessandri, que le exigió al alcaide que me las diera", relató.


El triunfo del "No"


Después de todo eso, en 1985 decidió participar en la redacción y firma del Acuerdo Nacional y su figura fue clave a la hora de llevar a cabo la Concertación de Partidos Políticos por el "No", en el plebiscito de 1988.


El triunfo del bloque el día 5 de octubre lo recibió en la Alameda, porque aunque quiso hacerlo en la sede del comando, en el Hotel San Francisco, "por esas cosas de la vida", su nombre no estaba en la lista de los autorizados a entrar.


Algo similar le volvería a suceder a la hora de nominar a la persona que encabezaría el futuro gobierno de la alianza opositora. "Había sido su gestor y llevaba cinco años presidiéndola; sin embargo, fue electo Patricio Aylwin. Era indiscutido que tenía mejor derecho, (...) pero lo que pasa es que vocación política tengo, pero ambición, me falta mucha", declaró doce años después.


Entonces optó por lanzar su carrera por el Senado como representante de la Décimosexta Circunscripción Senatorial, X Región de Los Lagos Norte. Tras ganar los comicios, un día llegó a su casa el UDI Jaime Guzmán para decirle que la derecha quería que él asumiera como presidente de la Cámara Alta, "porque daba garantías de un buen trato para Pinochet".


Fue de esta forma como momentos antes de que el general Augusto Pinochet entregara el poder a Patricio Aylwin, "El Conde" asumió la titularidad de la Cámara Alta y se convirtió en uno de los protagonistas de la ceremonia al tener que entregar la banda presidencial.


"Cuando éste (Pinochet) entregó la banda y comenzó a retirarse, con el Presidente nos quedamos paralizados mirando cómo se iba la historia contra la cual nos habíamos dedicado a pelear tantos años", contó el año 2000.


Un nuevo paso al costado


Al llegar el año 1993, la historia se volvió a repetir: "El Conde" debió dar un paso al costado para favorecer la opción presidencial del también DC Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien al año siguiente se convirtió en el sucesor de Aylwin. Y Valdés, nuevamente, debió conformarse con la presidencia del Senado, que mantuvo hasta 1996.


En 1997, otra vez debió renunciar a su posibilidad de representar a la Concertación en las elecciones presidenciales previstas para 1999. En esa tercera y última ocasión, cedió su cupo a favor de Andrés Zaldívar, quien posteriormente perdió las primarias frente a Ricardo Lagos.


Así, continuó su carrera en el Senado hasta 2006, cuando fue nombrado como embajador de Chile en Italia. Allí permaneció hasta fines de 2008 y en julio de 2009 presentó su libro "Sueños y memorias".


"No me considero un buen político", escribió en el texto y, tras ello, confesó al público: "No soy más que un simple narrador. Aunque puede parecer petulante o farsante, ustedes me perdonarán que yo haga mi biografía con modestia, pero les digo: ha sido una vida entretenida".

en donde repasa capítulos importantes de la Historia de Chile desde la privilegiada perspectiva de Gabriel Valdés, sin un estricto rigor histórico eso sí, pues como reconoce el propio autor en sus páginas, “la historia contenida en estas páginas es muy personal. Y ciertamente nacida de los recuerdos que aún conservo y con la natural subjetividad que he tratado de dominar. Aquí está escrito lo que he vivido, olido y sentido".

La Presidenta Michelle Bachelet lo designó en el año 2006, embajador de Chile en Italia, como así también, en la Misión Permanente ante la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO.



Fue reelecto senador, por la Décimosexta Circunscripción Senatorial, X Región de Los Lagos Norte, período 1998-2006. Integró la Comisión Permanente de Relaciones Exteriores, la que más tarde presidió; la de Medio Ambiente y Bienes Nacionales; y la de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía. El 2006 no fue a la reelección.

 

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