Pero no solo eso, además dio a conocer que Claudio Ranieri reemplazará a Paolo Maldini y Leonardo en la dirección deportiva.
La llegada de Mancini se da luego de la negativa de Josep Guardiola y del escándalo ocurrido con Andrea Pirlo por nexos con Rusia.
Cabe recordar que Paolo Maldini y Leonardo duraron apenas 16 días en la dirección deportiva de la Federación italiana, ya que renunciaron luego de lo ocurrido con Pirlo.
Pero
Mancini ya fue DT de Italia. Estuvo desde 2018 a 2023, logrando el título de la Eurocopa 2020. Sin embargo, tras no poder clasificar al Mundial de Qatar 2022,
se fue mal del seleccionado en 2023, seducido por los petrodólares de Arabia.
"¿El desaire a Mancini en 2023? Está claro que se han hecho todas las valoraciones necesarias. Desde luego, lo he tenido en cuenta, estoy al tanto de su reciente disculpa y, obviamente, todos han hecho las valoraciones pertinentes", sentenció Malagò.
La elección de Mancini, de 61 años, ya despertó incendiarias críticas. Uno de los primeros en cuestionar la decisión fue Fabio Capello, histórico entrenador italiano.
"¿Cómo puedes abandonar la selección nacional sin ningún motivo para irte a cobrar el dinero a Arabia Saudita? Para mí, solo queda Antonio Conte, y es un excelente entrenador. Sólo hay una persona que puede hacerse cargo de la 'Azzurra', porque me parecería increíble que Mancini lo volviera a ser", disparó a La Gazzetta dello Sport, antes de que se hiciera oficial.
Justamente en ese mismo medio, el de mayor tiraje en Italia, una columna destroza a Mancini. El texto está firmado por la periodista Elisabetta Esposito.
"Mancini y su fichaje de 25 millones por Arabia: ¿es el hombre adecuado a pesar de su desaire a la selección nacional?", tituló su artículo.
"Una cuestión de oportunidad. Una frase que en los últimos dos días hemos oído a menudo por parte de la Federación Italiana de Fútbol, en relación con la decisión de no contratar a Pirlo para dirigir la selección nacional. Es legítimo, es más, acertado. Porque hay circunstancias que van más allá del fútbol en sí, y la que se refería a la relación entre el excentrocampista y Rusia fue considerada por Malagò poco adecuada. Es más, poco oportuna", parte reflexionando.
Y luego lanza: "Cabe preguntarse, pues, hasta qué punto es oportuno contratar ahora, en un momento en el que buscamos —en palabras del presidente— un técnico 'que ponga el corazón más allá del obstáculo, lleno de pasión y total disponibilidad hacia la selección',
un entrenador como Roberto Mancini, que hace apenas tres años le dio la espalda a esa misma selección, dejándola desorientada y en enormes dificultades. ¿Es oportuno, en un momento en el que para reconstruir un sistema futbolístico se exige sobre todo compenetración y apego a la camiseta,
pensar en apostar por alguien que decidió dejar de luchar por esa camiseta, prefiriendo un sueldo multimillonario en Arabia? Es cierto que se disculpó, pero las disculpas no siempre bastan.
Y la Italia del fútbol, esa formada por millones de aficionados, tiene dificultades para olvidar".
En su columna, Esposito recuerda: "Vale la pena repasar los hechos. Verano de 2023: Roberto Mancini, que dos años antes había llevado a Italia a levantar un trofeo al vencer a Inglaterra en Wembley en la final de la Eurocopa, llevaba ya algún tiempo sin estar a la altura. Los resultados no acompañaban, las alineaciones no convencían; parecía que, tras aquella copa, algo se había roto y que, en comparación con la primera etapa triunfal, esta tenía un aire apagado".
Sigue: "En junio también se vislumbran las primeras fisuras en la relación con el entonces presidente Gabriele Gravina, quien en marzo de 2022, tras la derrota ante Macedonia que nos había dejado fuera del Mundial por segunda vez, había rechazado la dimisión del seleccionador, reiterando que creía firmemente en él. Sin embargo, algo no va bien. Se trata, no obstante, de pequeñas señales que estallan el 13 de agosto, cuando llega a la Federación un correo electrónico certificado: Mancini, desde Mykonos, presenta su dimisión. Italia, desde Gravina hasta el último aficionado azul, se queda atónita. El seleccionador y el presidente habían hablado la noche anterior para abordar algunos puntos críticos, pero esa palabra, 'dimisión', nunca se había pronunciado. Gravina lo llama, pero él no responde. El momento y la forma son más que cuestionables, sobre todo si se tiene en cuenta que, menos de un mes después, la selección nacional saltaría al campo contra Macedonia y Ucrania, partidos que se habían convertido en cruciales en la fase de clasificación para la Eurocopa 2024, dada la derrota en casa ante Inglaterra. Los aficionados se lo toman muy mal y le dan la espalda".
Esposito cierra: "Pero hay más. Porque esa falta de respeto hacia la selección nacional se recuerda sobre todo por la cuestión económica. Para explicar su despedida, Mancini habla de problemas relacionados, en particular, con la reducción de su cuerpo técnico. Pero primero sale a la luz la historia de la cláusula de rescisión a favor de la FIGC en caso de no clasificarse para la Eurocopa y, después, el 28 de agosto, llega la firma con Arabia Saudita: un contrato faraónico como seleccionador, de unos 25 millones por temporada. Creer que no tenía esta oportunidad incluso cuando envió el correo certificado desde Grecia iría más allá de la ingenuidad. Y parece que también existen correos electrónicos enviados a Gravina en los que, antes de su despedida, reclamaba condiciones contractuales más ventajosas. Al fin y al cabo, Mancini nunca ha ocultado cierto apego al dinero. No es un delito, que quede claro, pero en ciertas ocasiones uno se vuelve... inoportuno".
Mancini llegará a la selección luego de su última aventura en el Al-Sadd de Qatar, club del que salió en junio pasado.