Las imágenes del portero de Huachipato, Christian Bravo, tendido en el césped tras el impacto de una bomba de ruido manchan otra vez el fútbol chileno.
El meta tuvo que dejar el estadio Francisco Sánchez Rumoroso en ambulancia y el partido entre Coquimbo y el cuadro acerero fue suspendido por el árbitro Nicolás Gamboa. El marcador estaba 1-0 a favor de los sureños.
"Conversamos con los médicos de Huachipato, que son los que estaban evaluando al portero. Yo me percaté que reventaron tres o cuatro bombas de ruido al lado de él. Desde el VAR lo confirmaron. El arquero lamentablemente no puede continuar y, por su integridad, decidimos que el partido no continúe y se suspenda definitivamente", confirmó el árbitro.
Con el partido suspendido al minuto 70, ahora la ANFP debe decidir qué pasará. Las chances de que el partido no se vuelva a reanudar están sobre la mesa.
El reglamento permite que el ente rector de por finalizado el encuentro y es la primera pena que arriesgan los nortinos. Ya se ha aplicado este tipo de decisiones en casos anteriores.
Pero lo deportivo no sería lo único. Coquimbo corre el riesgo de un severo castigo. El Código de Procedimientos y Penalidades establece sanciones por este tipo de incidentes. "Responsabilidades por la conducta de los espectadores", titula.
Ante los hechos, que incluyen un futbolista agredido, el cuadro "pirata" puede recibir la pena máxima: Cinco partidos a puertas cerradas.
También puede existir un castigo económico importante, que va desde las 10 hasta las 500 UF.
Tras los incidentes y la suspensión, Coquimbo se pronunció mediante un comunicado.
"Coquimbo Unido expresa su enérgica condena y total rechazo frente al accionar delictual de una parte muy menor de nuestra hinchada, que causa un daño a la institución, al deporte y al fútbol chileno", indicó.
"El club tomará las medidas necesarias para identificar a los responsables, aplicar el correspondiente derecho de admisión y ejercer las acciones legales que correspondan", agregó.
Resta conocer este lunes el informe del árbitro Gamboa, pero lo cierto es que Coquimbo arriesga mucho.