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Del "oro rojo" a la avellana: El nuevo "boom" del campo chileno tras el fin del súper ciclo de la cereza

En siete años, las exportaciones de avellanas se han disparado casi 600%.

20 de Febrero de 2026 | 11:17 | Por José Tomás Guzmán, Emol.
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AgriChile
Hace una década que el Año Nuevo Chino se consolidó como el hito más relevante para la industria frutícola chilena. Es el momento clave del calendario exportador, cuando las cerezas —el producto estrella del campo nacional— concentran sus mayores volúmenes de envío y alcanzan sus mejores precios.

Durante esas semanas se produce el peak de consumo en el gigante asiático, destino que concentra cerca del 90% de las exportaciones chilenas de cereza y donde la fruta es símbolo de prosperidad y buena fortuna.

Sin embargo, la actual temporada no cumplió las expectativas y no logró compensar el golpe sufrido en 2025, considerada la peor campaña en la historia del sector. En la industria el diagnóstico ya se instala sin matices: el período de bonanza terminó y comienza una etapa de ajuste para el negocio del denominado "oro rojo".

De esta forma se completa un ciclo que suele ocurrir en el agro, ya que eventos similares han vivido otros frutales, como el kiwi o la uva de mesa.

Según explicó el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, tras ciclos de expansión acelerada suelen venir caídas de rentabilidad, en las que los huertos menos productivos salen del mercado y se abre espacio a la reconversión agrícola. "Hubo un ajuste en la uva de mesa, en la manzana y en los kiwis, esas tres especies hoy son muy rentables, pero tuvieron que pasar por un ajuste doloroso y en la cereza debería ocurrir algo parecido", dijo.

"Hubo un ajuste en la uva de mesa, en la manzana y en los kiwis, esas tres especies hoy son muy rentables, pero tuvieron que pasar por un ajuste doloroso y en la cereza debería ocurrir algo parecido"

Antonio Walker, presidente SNA
Así, algunos agricultores están comenzando a mirar alternativas para reconvertirse y uno de los cultivos que ha ganado especial atractivo en el último tiempo es el avellano europeo, cuyas exportaciones se han literalmente disparado.

El "boom" del fruto seco


El valor de las exportaciones de avellanas pasó de US$73 millones en 2018 a US$505 millones en 2025, equivalente a un crecimiento cercano a 590%. Solo entre 2024 y 2025 el valor exportado subió de US$49 millones a US$182 millones FOB, mientras que enero de 2026 registró US$51 millones frente a US$6 millones en igual mes del año anterior, un aumento interanual de 750%.

En el detalle de la temporada marzo y octubre 2025, las avellanas con cáscara totalizaron 14,5 mil toneladas por US$62 millones, lo que implica 7,6 veces más volumen y siete veces más valor que en 2024.

En tanto, las avellanas sin cáscara alcanzaron 36,5 mil toneladas por US$366 millones, 2,6 veces más volumen y 2,4 veces más valor que el período previo.

El rendimiento agrícola también se ha disparado.

467% aumento superficie plantada por hectáreas en 11 años
De acuerdo con datos de Odepa, la hectárea con avellanas aumentaron 467% entre 2014 y 2025, pasando de 8.686 a 49.263.

La Región del Maule lidera con 21.857 hectáreas, seguida por La Araucanía con 9.768 y Ñuble con 8.850, configurando un polo productivo concentrado desde el centro-sur hacia el sur del país.

El crecimiento ha sido impulsado por la demanda internacional, particularmente de la industria confitera.

Italia continúa siendo el principal destino —con cerca de 47% del valor exportado en 2025—, aunque en enero de 2026 emergieron nuevos mercados como Francia y China, lo que podría indicar un proceso de diversificación.

Atractivo para los inversionistas

Además, el atractivo productivo es mirado con atención por diversos referentes del sector.

De acuerdo con Walker, el cultivo de avellanas presenta menores costos iniciales, alta mecanización y menor dependencia de mano de obra, factores que, enfatiza, son relevantes en el actual escenario agrícola. "Es una alternativa muy atractiva, ya que no requiere una gran inversión inicial como la manzana. Esto lo transforma en un cultivo altamente mecanizable; además, los compradores se han portado muy bien con los productores chilenos", indicó.

En esa línea, el líder gremial proyecta que la superficie podría aumentar desde cerca de 50 mil hectáreas actuales a entre 70 mil y 75 mil en los próximos tres o cuatro años.

Dan Klimke/Hazelnut Shells

Iván Marambio, presidente de Fedefruta, también ve un potencial relevante en la avellana. "Es un producto extraordinario en cuanto a calidad. Entonces también representa muy bien lo que Chile hace y lo que Chile ofrece al mundo", aseguró en entrevista con EmolTV.

"Pensamos que la avellana tiene un tremendo potencial", subrayó, añadiendo que en términos de plantación podría incluso superar a la cereza. "Hoy día las avellanas tienen alrededor de 50.000 hectáreas plantadas, en el caso de las cerezas son 80.000, y ese volumen, esa cantidad de hectáreas debería ir creciendo, considerando que la gente que planta hectáreas de avellanos, planta cantidades importantes", dijo.

El académico UC y productor Juan Pablo Subercaseaux señaló a El Mercurio que desde Curicó hacia el sur se aprecia migración desde cerezos hacia avellano europeo, impulsada por la demanda de compañías como Ferrero y Nestlé y por problemas climáticos en Turquía e Italia, principales productores históricos.

De esta forma, Chile ya se consolidó como el segundo productor mundial tras superar las 100 mil toneladas, solo detrás de Turquía. Para el productor Christian Chadwick, la tendencia podría profundizarse, pues afirma que el país "va en camino a ser el mayor productor de avellanos premium del mundo".