Nuevo diseño de distritos y regreso al binominal en regiones: La fórmula matemática para reducir el número de parlamentarios

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Talca al que tuvo acceso Emol, el mejor método para que el Gobierno lleve a cabo la disminución sin alterar radicalmente el actual sistema es reorganizando la actual configuración electoral.

16 de Junio de 2019 | 08:01 | Por Felipe Vargas Morales, Emol

El Presidente Piñera anunció la idea durante su última Cuenta Pública ante el Congreso Pleno.

El Mercurio.
SANTIAGO.- "Nuestra democracia también necesita un mejor funcionamiento del Congreso Nacional. Desde hace años se ha producido un creciente deterioro en la percepción ciudadana respecto del funcionamiento de nuestro Parlamento", dijo el Presidente Sebastián Piñera en su última Cuenta Pública del 1 de junio.

En ese contexto, el Mandatario anunció en esa oportunidad que presentaría una reforma para reducir de 155 a 120 el número de diputados y de 50 a 40 el número de senadores. Sin embargo, en su discurso no entregó detalles de cómo realizaría la modificación, la cual echaría por tierra la ampliación del parlamento aprobada en 2015.

Horas después, el ministro Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, dio algunas luces de la idea del Gobierno, entregando dos detalles clave: "Uno, que se mantienen los distritos, y dos que se va a hacer una representación estrictamente proporcional de los distritos por escaños", explicó.

Con esos antecedentes, un grupo de académicos de la Universidad de Talca preparó un estudio para determinar cómo el Ejecutivo puede llevar a cabo esa premisa, sin afectar la representatividad que se logró con el reemplazo del sistema electoral binominal por uno proporcional, el cual permitió la entrada de nuevos sectores políticos al Congreso.

"Dibujando los nuevos distritos: desafíos y oportunidades", es el título del trabajo elaborado por el investigador del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería de ese plantel, Eduardo Álvarez-Miranda, junto al Director del Centro de Análisis Político U. de Talca, Mauricio Morales y los ingenieros Matías Moreno y Jordi Pereira.

En el texto, al cual tuvo acceso Emol, los profesionales advierten que existen dos opciones para que Piñera lleve a cabo su reforma. "La primera, que respete la composición de los actuales distritos y circunscripciones, ajustando el número de parlamentarios a elegir en cada uno de ellos", indican.

"La segunda, es que ofrezca un nuevo mapa electoral con más (o menos) distritos, y que garantice una mejor representatividad en comparación con el actual sistema electoral. La tarea no es menor, pero en este estudio mostramos varias posibilidades para orientar al gobierno en esta materia", añaden.

En esa línea, recuerdan que la actual configuración se basa en el antiguo binominal, manteniendo algunos distritos en el extremo norte y sur, incrementando de 2 a 3 su número de diputados a elegir, y fusionando distritos antiguos en el resto del país, armando territorios más voluminosos asociados a un mayor número de escaños.

"Esta medida se tomó estratégicamente. La reforma se hacía más viable si los diputados percibían que sus distritos no serían intervenidos, sino que- simplemente- adicionados con otros a lo que se añadía- en la mayoría de los casos- un incremento en el número de escaños a repartir. Esto aumentaba sus chances de éxito", indican.

Sin embargo, a juicio de los analistas "esta distribución de escaños no fue perfecta. Hubo distritos que recibieron una mayor porción de escaños respecto a su volumen de electores (distritos sobre-representados), y distritos que recibieron una menor porción de escaños respecto a su volumen de electores (distritos sub-representados)".

"Si bien la sobre y sub-representación distrital es una distorsión inevitable para este tipo de sistemas electorales, el objetivo de un diseñador electoral consiste en minimizar ese vicio. La reforma de 2015- en consecuencia- es perfectible si consideramos el ideal democrático de 'una persona, un voto'", recalcaron.

Los nuevos dibujos


Según el estudio, la definición de distritos y asignación de escaños, "es un proceso de decisión cuyo trasfondo teórico y metodológico no sólo es político, sino también matemático. Esto ha llevado al desarrollo de estrategias de optimización matemática que permiten asegurar la mejor decisión respecto al principio 'una persona, un voto'".

Para ello, utilizaron como medida de sobre y sub-representación distrital "lo que le literatura define como 'malapportionment' o 'malaporcionamiento'. El valor del 'malaporcionamiento' se interpreta como el porcentaje de escaños mal distribuidos según el volumen de población de cada distrito".

"La reforma de 2015- en consecuencia- es perfectible si consideramos el ideal democrático de 'una persona, un voto'"

Estudio Universidad de Talca
"Si el valor es de 10, eso significa que el 10% de los escaños está mal distribuido. En consecuencia, mientras más alto es el valor del 'malaporcionamiento', peor es la distribución de los escaños. El valor ideal- por tanto- es 0", detallaron.

Primero, midieron el antiguo binominal, en donde el 16.1% de los escaños estaban mal distribuidos. Luego, analizaron el actual sistema, el cual alcanzó un 10.2%. En tercer lugar, y sobre la base de los mismos 28 distritos, reasignaron el número de escaños a repartir, mejorando la distribución. Ahí, el "malaporcionamiento" bajó a 6.1%.

"Lo que argumentamos es que realizando una nueva distribución de los escaños pero con los mismos dibujos, el resultado pudo ser mejor", dicen. En cuarto lugar, construyeron 28 nuevos distritos, lo que implica un cambio territorial de mayor envergadura aunque repartiendo los mismos 155 diputados.

El valor en ese caso bajó a 3.1%. "Nuevamente, sostenemos que una mejor distribución de los 155 diputados en los 28 distritos, pudo arrojar una mayor equilibrio entre el porcentaje de población y el porcentaje de escaños asignados a cada distrito", señalaron en el estudio.

El desafío siguiente consistió en realizar el mismo ejercicio pero con una Cámara de 120 diputados. En primer lugar, asignaron 120 diputados en los 28 distritos existentes y respetando una asignación mínima de 3 y una máxima de 8 escaños. Ahí, el valor alcanzó un 7.9%. Luego, si se dejan distritos binominales, el valor cae a 3.8%.

Siguiendo esa lógica, realizaron el mismo ejercicio pero con distritos que reparten entre 2 y 8 escaños, consiguiendo un valor de 2.4, el más bajo posible. "Con un mínimo de 2 y un máximo de 6 escaños a repartir por distrito, el valor también es de 2.4. Estos dos últimos escenarios son los mejores posibles", aseguraron.

  • Conclusiones

    Es posible generar un sistema electoral que ajuste mejor el porcentaje de población de cada distrito y el porcentaje de escaños que se asignan a cada distrito con una Cámara de 120 representantes. También es posible conquistar este objetivo con una Cámara de 155, pero en ambos casos resulta necesario dibujar nuevos distritos. Por tanto la discusión, al menos en términos de representatividad, no es sólo respecto al número de representantes, sino también a cómo se dibujan los distritos, cuál es el mínimo y máximo de escaños por distrito, y cómo se asignan en estos distritos.

    En caso de retroceder a una Cámara de 120 diputados, se hace inevitable retornar al sistema electoral binominal particularmente en las zonas extremas de Chile. Dejar esos distritos con 3 diputados, implicaría sobre-representar desmedidamente estos territorios.

    Por lo anterior, existirán zonas que disminuirán su número de representantes, como la Región de Atacama. Dado que en el binominal estuvo sobre-representada y que en el nuevo sistema se le añadió un nuevo escaño (totalizando 5), el retorno a una Cámara de 120 representantes que respete los pesos poblacionales de cada región, hará que esa zona sólo elija 2 representantes.

    En la Región Metropolitana el número de diputados sería de 47, lo que representa un 39.2%, cifra que se aproxima al 39.4% que representa su padrón electoral. Lo que se gana en equilibrio entre población y escaños, se pierde en descentralización de la representación política. Los escaños que mejoran su representación resultan del sacrificio de las regiones.

    En el caso del Senado, los valores de “malaporcionamiento” aumentan sustantivamente en comparación a la Cámara. Esto, porque son menos cupos a repartir y porque la Región Metropolitana, que concentra casi un 40% de los electores, recibe un máximo de 6 escaños, cuando proporcionalmente debiese recibir 16. En consecuencia, la Región Metropolitana siempre será sub-representada en la Cámara Alta.

    Al igual que en el caso de los diputados, en el Senado es inevitable el retorno al binominal. Si bien con el sistema electoral actual ya existían regiones binominales, un Senado de 40 representantes conlleva a una expansión del binominalismo hacia la mayor parte del país.

    Si bien una reducción podría mejorar el ajuste entre población y escaños a repartir, hay cuestiones de realismo político que son insoslayables. No será fácil convencer a los diputados y senadores de que sus propios territorios tendrán menos representantes. Puede que apoyen la medida en general, pero seguramente se mostrarán contrarios cuando esa reducción afecte sus propios distritos o regiones.

    Es importante insistir en que la demografía de Chile implica que en casi cualquier sistema se dará siempre tanto sobre como sub-representación. No obstante, el diseño electoral debe evitar, por un lado, que estos desbalances inevitables sean aprovechados políticamente por los incumbentes y, por otro lado, que se induzcan desbalances, debido a intereses políticos, en zonas del país donde es posible evitarlos.

La propuesta de nuevos distritos electorales (Pincha las zonas para ver más detalles y haz zoom para navegar)

* Colores sólo ilustran división de distritos. | Mapa interactivo: Felipe Vásquez N. | Fuente: Investigación Universidad de Talca
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