El estilo de los ministros Mañalich y Fontaine que comienza a desdibujar la ruta de sus antecesores

El ministro de Salud retirará la reforma a las isapres impulsada por su antecesor para retomar la tramitación de su antiguo proyecto y el titular de Economía señaló que la eventual "manipulación" del IPC todavía no estaba comprobada.

05 de Julio de 2019 | 15:54 | Por Consuelo Ferrer, Emol
Emol
SANTIAGO.- Fue a mediados de abril cuando el entonces ministro de Salud, Emilio Santelices, puso su firma en el proyecto de reforma a las isapres, uno largamente prometido por el Gobierno de Sebastián Piñera y que finalmente ingresó al Congreso como una indicación sustitutiva a un antiguo proyecto presentado en 2011.

Aunque su tramitación debería haber comenzado este martes, la discusión tendrá que esperar. El motivo es que el Ministerio de Salud acordó junto a los senadores de la comisión retirar la reforma presentada por Santelices para continuar con la discusión de la iniciativa original, que fue ideada por Jaime Mañalich cuando estuvo en la cartera durante el primer gobierno de Piñera.

De vuelta en el ministerio desde el 13 de junio pasado, el actual titular de la cartera había advertido que retroceder en el plan de Santelices podía ser una opción. "El proyecto inicial quedó prácticamente listo", dijo al día siguiente de asumir su cargo.

Finalmente, en la sesión del martes en el Senado, se llegó a un "acuerdo político": mientras el ministerio retira la indicación, los parlamentarios enviarán observaciones y puntos que creen indispensables para la rápida aprobación de la iniciativa, como informó El Mercurio.

Viniendo de Mañalich, el movimiento no fue una sorpresa. Su estilo ha sido descrito como "directo", a veces incluso como "avasallador". Lo que sorprendió en el terreno político provino de otro ministerio: el de Economía, donde Juan Andrés Fontaine, también acomodándose en sus funciones, se refirió a la eventual "manipulación" de las cifras del IPC, denunciada por el propio INE.

"No resulta posible a la fecha disponer de mayores antecedentes ni definir si se trató de un error o una manipulación", dijo el ministro. Sus declaraciones distan del tono de las que emitió su predecesor, José Ramón Valente. "Cuando se erosiona la credibilidad, obviamente tenemos que decir que esa institución está en crisis", aseguró sobre el INE.

Distinta raíz


Aunque ambos casos tienen consecuencias similares —dar la impresión de que el trabajo previo debe ser rectificado por completo—, para el decano de la Facultad de Gobierno de la U. Central, Marco Moreno, se trata de situaciones esencialmente diferentes.

En el caso de Mañalich, asegura, se trata de "un exceso en lo comunicacional". "Se siente un ministro empoderado y con experiencia, un poco canchero, lo que lo lleva a sobreactuar", explica. "Está jugando un rol de querer instalarse con mucho empoderamiento en sector de salud, pero eso le juega malas pasadas".

"Fontaine es un ministro que efectivamente se centra demasiado en lo técnico, descuidando la dimensión política (...) Hay mucho de errores no forzados, muestra lo que está pensando sin mucho filtro político"

Marco Moreno
En cambio, lo de Fontaine lo atribuye a que se trata de "un problema de manejo político" basado en la "falta de experiencia". "Él es un tecnócrata reconocido. Estuvo en el primer gobierno y salió de su cargo precisamente por sus dificultades políticas y su complicación para enfrentar comunicacionalmente algunos temas", explica.

"Es un ministro que efectivamente se centra demasiado en lo técnico, descuidando la dimensión política. Eso se expresa, por ejemplo, en estas declaraciones poco afortunadas. Creo que hay mucho de errores no forzados: muestra lo que está pensando sin mucho filtro político", añade.

A su juicio, las declaraciones que suele emitir Fontaine "podrían tener un fundamento, pero política y sobre todo comunicacionalmente pueden resultar contradictorias".

Ministros de un Presidente


El efecto puede parecer contraproducente: un ministro que llega a la cartera deshace lo que hizo el anterior, que pertenece al mismo sector de Gobierno. Por eso, para la académica del Instituto de Asuntos Públicos de la U. de Chile, Mireya Dávila, es necesario recordar que "en un sistema presidencial tan marcado como el chileno, el que pone la dirección de sus ministros es el Presidente".

"El comportamiento de los ministros en general tiene una combinación de diseño institucional, trayectoria política y profesional de ellos y características del Presidente", explica a Emol. "El Presidente es el responsable de coordinar con sus ministros los proyectos principales y sus trayectorias. Es decir, en este caso, cuentan con su aprobación".

Para Dávila, también se debe considerar la militancia de cada ministro y su trayectoria política, es decir, si tienen carrera o no. "No es el caso de estos ministros, pues ambos han llegado por vínculos personales y de cercanía profesional, por ser, al igual que el Presidente, empresarios que vienen del mundo privado. No habían tenido cargos públicos antes de Piñera", señala.

A pesar de este contexto en común, la analista también diferencia los casos. "Por personalidad, Mañalich tiene un afán mucho más destacado de imponer su sello y ser el gran solucionador de problemas. De su gestión privada se conoce su estilo de gerencia abarcadora de todos los temas", menciona.

Por eso, considera que "la decisión de hacer cambios en su agenda de proyectos, creo, pasa por eso". "Pero insisto: el Presidente, en estos temas, es el que decide al final", recalca.

El "filtro político"


"En ambos casos hay un problema", sentencia Moreno. "Uno es porque le sobra y al otro porque le falta el filtro político y comunicacional para poder enfrentar adecuadamente la gestión sectorial de las carteras que están a su cargo".

Para él, el caso de Mañalich ocurre también porque hay un intento de "imponer su agenda personal". "Hay un protagonismo excesivo que lo lleva a querer dar estos golpes comunicacionales, donde él pisa los temas, cambia las prioridades de gobierno y reorienta las políticas públicas. Hay un tanto o mucho de personalismo, de hiperliderazgo", opina.

"Mañalich tiene un afán mucho más destacado de imponer su sello y ser el gran solucionador de problemas. De su gestión privada se conoce su estilo de gerencia abarcadora de todos los temas"

Mireya Dávila
Por eso lo de Fontaine lo ve como algo incidental; algo que, sugiere, podría ir puliéndose en el tiempo, porque no vendría acompañado de una intención de pasar la máquina. A las pocas horas de sus declaraciones iniciales, el ministro, de hecho, cambió el tono de su discurso y quiso frenar el avance.

"El tema está bajo investigación, tanto de sumario interno del INE como en Fiscalía, y mientras no esté concluida esa investigación no me voy a referir al tema", dijo este viernes tras encabezar un conversatorio con emprendedores.

Consultado insistentemente sobre el tema, el ministro no cedió. "Hay una investigación en curso. Esa investigación es la que va a determinar qué fue lo que pasó. Mientras antes esté ese resultado, mejor, y simplemente tenemos que tener la paciencia y esperar que concluya", finalizó.
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