Al caminar por los pasillos de mármol del Senado se percibe la tensión que envuelve a la Corporación, debido a la grieta interna que habría abierto la sucesión de su secretario general,
Raúl Guzmán. La disputa es férrea, al punto que sus testigos la califican de "guerra declarada" entre el exfiscal del Ministerio Público y el presidente de la Cámara Alta,
Manuel José Ossandón (RN). La controversia se originó cuando el legislador le comunicó a Guzmán que no presentaría su nombre en la sala para renovarlo en el cargo; por el contrario, su intención es buscar una alternativa, no descartando promover a un funcionario de carrera. Eso deterioró la convivencia, porque Guzmán apuesta por continuar.