El próximo martes 2 de junio, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, presentará ante el Senado su plan de seguridad, uno de los "pendientes" que han tenido la cartera, a más de dos meses de la llegada del Gobierno.
Esto, porque la anterior ministra, Trinidad Steinert, no logró concretar un relato en torno a un proyecto, lo que instaló las dudas en la oposición y en la ciudadanía -según reflejaron los sondeos antes del cambio de gabinete- en torno a la real estrategia en torno a un tema que fue clave en la campaña del Presidente José Antonio Kast.
El lunes, a menos de una semana de asumir en el cargo, Arrau intentó dar un marco de acción a lo que sería el plan de seguridad. Afirmó que se operará bajo la Política Nacional de Seguridad Pública que hizo el gobierno del ex Presidente Gabriel Boric, en el contexto de la promulgación de la ley que creó el Ministerio de Seguridad Pública, en 2025.
Los dichos generaron críticas de la oposición, e incluso de la exministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, quien criticó en su cuenta de X que "el Gobierno de Kast por fin dice cual es su Plan de Seguridad: el Plan del Gobierno de Boric, parece chiste, pero es evidente que nunca tuvieron un plan propio".
Sobre esto, Arrau buscó zanjar rápidamente la polémica, y junto con tildarla de "artificial", enfatizó en que "por supuesto que hay" un plan en seguridad. Es más: afirmó que hace más de un año, el Partido Republicano venía trabajando en elaborar "un completo plan de seguridad el cual dimos a conocer en la campaña del Presidente José Antonio Kast".
Aspectos técnicos y la "impronta" de Arrau
El Gobierno ha salido a defender que no hay sorpresa en que Arrau tenga la normativa como marco y use la Política de Seguridad Nacional del ex Presidente Gabriel Boric, pero han subrayado que el ministro pondrá su propia "impronta" en las medidas más técnicas.
Así lo afirmó el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, el lunes en Tolerancia Cero: "El Presidente Kast y todos los otros candidatos tenían un plan de seguridad. Otra cosa distinta es lo que cada ministro de Estado, a propósito de su propia gestión y su propia impronta, le propone al país a partir de esa base".
Ayer, en Radio Pauta, el senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, también hizo énfasis en la impronta que pondrá Arrau en su plan y adelantó parte de los lineaminetos.
"La impronta que nosotros queremos dejar en estos cuatro años es radicalmente distinta a lo que se venía haciendo durante el último tiempo. (…) Y en este caso, lo que viene es cambiar un poco la manera en que entendemos la protección de los derechos fundamentales de las personas", afirmó.
Agregó que "hay una dimensión que tiene que ver con las policías, reivindicar el uso de las fuerzas, restablecer el sentido de autoridad. Va de la mano (…) con una suerte de protección jurídica que yo creo debiera llegar al punto de que se les aplique, en ciertos casos, el Código de Justicia Militar".
Por su parte, Arrau, en las últimas 24 horas, ha salido a develar parte de lo que expondrá ante el Senado. Ayer, tras dirigirse a un operativo policial en Estación Central por la quema de una micro, afirmó que presentará un paquete legislativo "muy potente", mientras que hoy, tras reunirse con el fiscal nacional, aseguró "hay más de 20 proyectos a los que esperamos ponerle urgencia y presentar, hemos revisado más de 100 iniciativas y otras que vamos a presentar, y que el Presidente va a anunciar en la cuenta pública".
Algunas de esas iniciativas son relativas a materia de tipo y sanción penal, otras relativas a temas institucionales, es decir, para Carabineros, PDI y Gendarmería.
Ayer planteó que el paquete legislativo incluirá medidas "contra el vandalismo, que incluye la pérdida de ciertos beneficios que entrega el Estado". Asimismo, ha comentado que habrá medidas para "motivar" a que jóvenes ingresen a las fuerzas de Orden y Seguridad, que incluyen protección, apoyos tecnológicos y otros medios de apoyo de seguridad.
Con todo, Arrau ya ha avanzado en un discurso que pone por delante las políticas de Estado, lo que dota su plan de un carácter más transversal. "Cuando hablamos de qué gobierno hizo qué, es ser pequeño (...) efectivamente, si alguien pretende en materia de seguridad, en estrategia, refundar las instituciones o lo que se está haciendo, está muy equivocado", sostuvo el ministro al respecto.
En tanto, el cambio, o la "impronta", según ha explicado, será otorgar las mejoras necesarias para adecuarla a los tiempos actuales y a la evolución que va presentando el fenómeno delictual.
El desafío: Tiempo y resultados
Rocío Zepeda, experta en seguridad y académica de la U. Mayor, comenta que el Plan Nacional de Seguridad elaborado por el gobierno del ex Presidente Gabriel Boric tiene vigencia hasta el 2031 y "está muy bien elaborado". "Este plan tiene una impronta orientada hacia la reinserción y protección social, que entiende los temas de seguridad justamente desde lo social, de abajo hacia arriba", precisó.
A su juicio, resulta "complejo" para el ministro Arrau impulsar nuevas medidas dentro del plan. "Si bien puede profundizar en ciertos aspectos, o darle mayor prioridad a alguno de los pilares del plan, relativos a su posición ideológica, no tiene mucho espacio para moverse".
Para Roberto Munita, académico UANDES y UNAB, el ministro Arrau cuenta con "cierto margen" para introducir nuevas medidas, "y si el margen es restringido, no es porque haya dicho que la política de seguridad de Boric era suficiente. Eso fue una cuña y no está escrita en piedra".
"Sin embargo, hay poco margen para proponer cosas nuevas, porque eso puede implicar demorarse aún más en dar resultados. La gestión de Arrau va a estar medida por sus resultados y no tanto por si sigue el canon del gobierno anterior", subrayó.
A juicio de Munita, más que pensar en las políticas que sería necesario incorporar, importa más el tono y la velocidad.
"Si Arrau logra demorar un golpe de timón y generar gestiones que no sólo apunten en la dirección correcta sino que además sean visibles y percibidas por la opinión pública, podrá ayudar a recuperar el relato del Gobierno en esta materia", subrayó.
Por su parte, Zepeda sostiene que, empujando una hipótesis, el Arrau podría impulsar con más fuerza temas como "sacar la violencia de las calles, combate al crimen organizado, que ya están en el plan, y quizás menos pilares que tienen que ver con lo social, en coherencia con la ideología".