Como nueva presidenta del Tribunal Constitucional (TC), asumió este lunes la ministra María Pía Silva, ocasión en que enfrentó los cuestionamientos que se les hace un supuesto sesgo político, así como lo que los objetivos que se ha trazado durante el año de gestión.
A la ceremonia asistió el Presidente José Antonio Kast, quien es el primer Jefe de Estado en una ceremonia de esta índole. Algo que por algunos fue interpretado como un gesto.
"Como afirmamos en reciente sentencia, el control que aquí se ejerce no es político ni de mérito, sino estrictamente jurídico y se ejerce desde razones de orden normativo, conforme a una metodología propia de las ciencias jurídicas", sostuvo Silva.
Sus palabras aludieron al debate surgido en distintos gobiernos, respecto a la existencia o no un sesgo político por parte del organismo. Y que vuelve crucial en una época en que la oposición -pese a sus críticas pasadas-, ha adelantado que recurrirá al TC en distintos temas como, por ejemplo, el proyecto de reconstrucción y el Registro de Vándalos, como ya ocurrió con Escuelas Protegidas.
"Esta presidencia va a hacer un aporte significativo a la trayectoria del tribunal, tal cual lo han sido otras anteriores. Y lo importante es que las instituciones funcionen de la mejor manera posible", dijo el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado.
Los focos de Silva
La propia Silva dio cuenta de los focos en los que pondrá énfasis en su gestión, indicando que intentará poner énfasis especialmente en un "modelo de justicia abierta hacia la ciudadanía".
Por ellos, se buscará aprovechar las tecnologías de la información, para introducir mejoras sustanciales al buscador de jurisprudencia, relevar la publicación del boletín de jurisprudencia, divulgar en forma efectiva las sentencias más relevantes y promover nuevos espacios de educación cívica sobre nuestra labor jurisdiccional y sobre la constitución.
Junto con ello, apuntó a acercar el tribunal a las regiones del país, acrecentar el diálogo con la academia y con los órganos públicos, entre otras cosas de carácter interno.
Aunque sin duda el desafío más importante para Silva, separar el actuar del organismo de la pugna política que enfrentarán al oficialismo y la oposición en las próximas semanas. Al estar a cargo del Tribunal, tendrá la facultad de tener un voto dirimente que será clave en varias controversias legislativas.
Opinión de sus antecesores
Al respecto, la expresidenta del TC Marisol Peña, escribió hoy en una carta al director en El Mercurio que Silva asume en "un período en que el Tribunal está siendo claramente utilizado para cuestionar diversos proyectos de ley por los mismos que lo tildaron en el pasado de 'tercera cámara'".
Por ello, Peña consideró que "las sentencias deben ser claras para la ciudadanía y no un objeto de interpretación. Ello demanda un esfuerzo por la obtención de consensos en la línea gruesa de los razonamientos".
Tras participar de la ceremonia en el TC, Peña sostuvo que "la presidenta hoy ha sumido con importantes compromiso. Entre ellos, quisiera relevar el hecho de acercar el Tribunal más a la ciudadanía. Eso es muy importantes sistemas, audiencias públicas, por ejemplo, en proyectos de ley de relevancia le da mucha legitimidad a lo que pueda decir el tribunal".
"Segundo, un esfuerzo particular en el razonamiento constitucional. Esperamos que la sentencia estén cada vez más fundadas en criterio jurídico y que ojalá no exista tanta dispersión de votos, que se logren mayores consensos para que las señales a la ciudadanía queden claras", sostuvo Peña.
Consultada por los dichos de Silva, respecto a un control "estrictamente jurídico", Peña opinó que "en general, las ministras y ministros han hecho un esfuerzo en el último tiempo por revestir sus argumentos de rasgos jurídicos. Sin embargo, aun así, se aprecian consideraciones que son de mérito de las políticas públicas que trasuntan los proyectos de ley que se han examinado. Y, en ese sentido, pienso que todavía se puede hacer un esfuerzo mayor por depurar los razonamientos".
El expresidente del TC, Raúl Bertelsen, se refirió en EmolTV a las críticas de un uso político del Tribunal, afirmando que "es el riesgo que existe en muchos preceptos constitucionales de tratar de ser utilizados en favor de una determinada concepción política". Por lo que el TC, "está tratando de ser utilizado como un instrumento para obstaculizar la aprobación de proyectos de ley".
En relación a Silva, indicó que "confío en que la capacidad y conocimiento de María Pía Silva van a permitir dirigir el Tribunal Constitucional en un momento particularmente complejo" y que "cumpla la función de control de constitucionalidad".
No obstante, aseguró que "no siempre las ideas que hay sobre cómo van a votar los ministros se verifican en la realidad".
El abogado además expresó que "las sentencias del Tribunal Constitucional debieran ser más claras" y ojalá más cortas.
Por su parte, la expresidenta del TC, María Luisa Brahm, dijo coincidir con "la afirmación de la nueva Presidenta del TC (del control jurídico), quien asume un cargo de gran responsabilidad. Conozco su gran capacidad y dedicación en su trabajo como Ministra. Seguramente será una gran presidenta".