"C'était ça ou mourir" ("Era esto o morir") se titula la
novela éxito en ventas que está en el centro del debate en Francia. ¿La razón? Muchos creen que el libro de Thélyson Orélien fue
escrito con la ayuda de inteligencia artificial.
Si bien el autor de nacionalidad canadiense y haitiana no ha respondido directamente a las acusaciones, suspendió la gira promocional de su obra y volvió a Canadá. Eso sí, aseguró que se pronunciará sobre la controversia "cuando todo esté tranquilo".
La polémica ha sacudido al mundo literario francés y ha planteado
interrogantes sobre como la IA afectará al sector del libro y, más aún, a la escritura en general.
Y es que, tal como plantea un reciente artículo publicado por The Economist titulado "No dejes que la IA mate al autor",
en la actualidad la escritura con inteligencia artificial está en todas partes, desde correos electrónicos y tareas de estudiantes, hasta columnas de opinión en prestigiosos medios o discursos de políticos.
La razón de esto radica en que -según The Economist-
para la mayoría de las personas escribir es algo difícil, mientras que la IA puede crear con facilidad un texto de lo que se pueda imaginar. "Puede escribir un soneto en medio segundo, un artículo de 1.000 palabras en diez segundos y una novela de la extensión de una de Austen en media hora", dice The Economist en referencia a la novelista británica.
El problema de esto, de acuerdo al medio británico, es que "escribir, como señalan los escritores, no es meramente poner palabras en una página (...)
La verdadera escritura ni siquiera consiste en escribir. Consiste en pensar".
¿Nos estamos volviendo menos inteligentes?
Para crear textos, la IA utiliza los denominados
grandes modelos de lenguaje (LLM), los que están entrenados para que aprendan a poner una palabra detrás de otra hasta que el texto parezca escrito por una persona. Sin embargo,
hay ciertas señales que los delatan: el
vocabulario (palabras largas), la
puntuación (menos comas, casi nada de paréntesis), el
largo de oraciones, la estructura de párrafos, los hábitos retóricos y el
tono demasiado formal (ideas simples dichas en forma complicada), entre otras.
De acuerdo a un artículo publicado por la BBC en abril pasado, a muchos investigadores les preocupa que si las personas llegan a dependen en exceso de la IA, se podría
afectar el lenguaje e incluso su capacidad para realizar
tareas cognitivas básicas.
"Actualmente hay una creciente inquietud ante la posibilidad de que, a medida que delegamos una parte cada vez mayor de nuestro pensamiento a los grandes modelos lingüísticos (LLM) y otras formas de inteligencia artificial, los efectos sobre nuestra memoria y nuestra capacidad para resolver problemas puedan agravarse", señala el artículo de la BBC.
En este sentido, el medio británico sostiene que "
los jóvenes podrían ser especialmente vulnerables a los efectos negativos que el uso de la IA puede ejercer sobre habilidades cognitivas fundamentales, tales como el pensamiento crítico". Y lo grafica con un experimento realizado en el MIT Media Lab, para el que se reclutó a 54 estudiantes y se dividieron en tres grupos para realizar ensayos breves.
Al primer grupo se le indicó que usara ChatGPT, al segundo el buscador de Google y al tercero no se le permitió el uso de tecnología. De esta manera, tras medir las ondas cerebrales de los participantes, se percataron de que
los del tercer grupo mostraron una actividad generalizada en muchas áreas, mientras que los que usaron el buscador solo tuvieron actividad intensa en las zonas visuales.
Por su parte, los que recurrieron a ChatGPT su actividad cerebral se redujo hasta en un 55%. "El cerebro no se quedó dormido, pero hubo mucha menos activación en las áreas correspondientes a la creatividad y al procesamiento de la información", explicó la investigadora Nataliya Kosmyna.
Según el artículo de la BBC, otros estudios han demostrado que el uso excesivo de la IA reduce la capacidad para retener y recordar información. Asimismo, muchas personas experimentan la "rendición cognitiva", es decir, aceptan lo que la IA les dice sin cuestionarlo.
Ahora bien, de acuerdo a The Economist hay una señal esperanzadora en el hecho de que si bien a los humanos les es más fácil escribir con IA, también les produce rechazo. "La prosa de la IA es más fácil de producir y a menudo es mejor que la prosa humana. Pero a los seres humanos no les gusta. Esto puede parecer ridículo, pero también resulta alentador. Mientras la humanidad destruye con su propio intelecto su dominio intelectual -mientras es derrotada en el ajedrez, el Go y la programación-, conservamos una última ventaja: somos humanos. Y, por ahora, los humanos (a menudo) prefieren leer a otros humanos", concluye el medio británico.