Voces de La Araucanía analizan el impacto de la muerte de Catrillanca en el "germen de paz" de Moreno

Hasta este miércoles, muchos vislumbraban la posibilidad de destrabar el conflicto chileno-mapuche de la mano de un diálogo político, pero el escenario cambió. "Si había algo construido, lo perdimos", dicen quienes estudian el tema.

16 de Noviembre de 2018 | 08:00 | Por Consuelo Ferrer, Emol

En julio, el ministro Moreno sostuvo reuniones con representantes del pueblo mapuche en La Araucanía.

El Mercurio (archivo)
SANTIAGO.- El concepto surgió a fines de julio y vino del lonco Aniceto Norín y del machi Camilo Cayupil. Tras reunirse con la familia Luchsinger y con el ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, se concretó una de las exigencias de la comunidad en la zona: que se le otorgara al machi Celestino Córdova el permiso para salir de la cárcel y renovar su rehue. "Es deber de todos los habitantes de La Araucanía cuidar este germen de paz", dijeron.

Se trataba de un contexto de diálogo que, reconocían algunos, se sentía inédito. Un par de meses después, el Presidente Sebastián Piñera anunciaba el Plan Impulso Araucanía, que se proponía inyectar US$8.000 millones en proyectos de inversión a una década en la región. Las cosas parecían encaminarse.

Pero este miércoles, la trayectoria de una bala disparada en un enfrentamiento entre Carabineros del llamado "Comando Jungla" —el grupo antiterrorista dedicado a la zona que recibió entrenamiento en Colombia— y encapuchados, cambió el escenario. "Cuando se creó el 'Comando Jungla', algunos advertimos la posibilidad de que esto desembocara en mayor grado violencia", dice el escritor Pedro Cayuqueo. "Lamentablemente no nos equivocamos".

La bala le provocó la muerte a Camilo Catrillanca, un joven de 24 años. Aunque el deceso se produjo tras un operativo policial detonado por un robo, no está clara la vinculación de Catrillanca en el caso y el Gobierno solicitó un fiscal con dedicación exclusiva para indagar en el hecho. Aún no hay detenidos ni por el asalto ni por el asesinato.

"Aquí hemos tenido pasos hacia adelante, pero vamos a tener pasos hacia atrás", dijo este jueves el propio ministro Moreno. "Nadie espera que esto sea un camino fácil (...) Procesos tan dolorosos como este deben darnos aún más energías para seguir caminando. Lo que tenemos que evitar es precisamente la muerte de personas, mapuches y no mapuches".

La zanahoria y el garrote


Las visiones sobre lo ocurrido se contraponen. Mientras el intendente Luis Mayol señaló que la muerte se enmarca dentro de actos de "violencia común", en la oposición surge el escepticismo y crecen las críticas al rol del "Comando Jungla" en la zona.

"¿Por qué yo debería creerle a Carabineros?", se preguntó el senador Francisco Huenchumilla este miércoles en radio ADN. "Después de Operación Huracán, que fue un montaje, la credibilidad de la policía quedó en cero. Entonces hoy día, ¿por qué debería creerse la versión de Carabineros?".

Los dichos del ex intendente fueron respondidos por su par en el Senado, Felipe Kast. "El Gobierno ha actuado de buena manera y los que se adelantan a la investigación le hacen un flaco favor a la región. Hoy lo que corresponde es lamentar la muerte de Camilo Catrillanca. Toda muerte es una tragedia y esta no es la excepción", aseguró.

"Lo que le otorga mayor gravedad es el contexto en el que se da, cuando el Gobierno venía avanzando en una línea de diálogo político. No es el contexto de la muerte de Matías Catrileo, cuando no habían líneas paralelas de trabajo. Ahora sí existía y era destacada transversalmente por distintos actores, tanto mapuche como empresariales"

Pedro Cayuqueo
Más allá de las apreciaciones políticas en torno al hecho, en la zona la sensación es la de retroceso. "Lo que se pudo haber avanzado con el Plan Impulso Araucanía, está absolutamente anulado", comenta a Emol Natalia Caniguan, directora del Instituto de Estudios Indígenas e Interculturales de la U. de la Frontera. "Si había algo construido, siento que lo perdimos".

"Esto destruye confianzas, polariza, revive tensiones. El domingo tuvimos a una persona que amenazó a un comunero con un arma por estar realizando una ceremonia... no es un clima muy afable", explica. A su juicio, la debilidad de la política del Gobierno en la zona recae en una "ambivalencia".

"Por un lado tenemos el rol que ha jugado el ministro Moreno, buscando el diálogo y la participación con sectores del pueblo mapuche y, de manera paralela, se ha sucedido el trabajo del 'Comando Jungla'. Lo de Camilo es una expresión de este trabajo, pero lleva meses operando en el territorio", cuenta.

Por eso, a su juicio, la región actualmente tiene "la política de la zanahoria y el garrote".

La hoja de ruta "torpedeada"


Para el escritor Pedro Cayuqueo, la actitud que Moreno había mostrado era "osada". "Hay una ruta de diálogo político que él había impulsado y que había generado muchas expectativas de un cambio de enfoque en torno a este tema, que ha sido tan pésimamente abordado por distintos gobiernos", dice.

Por eso, considera que el ministro es "el principal damnificado" tras lo ocurrido. "Esa hoja de ruta ha sido torpedeada, quizás fatalmente, por otra parte de la agenda del Gobierno, que es la de seguridad pública, que enmarca todo su accionar en función de operativos policiales como los que se desarrollan actualmente", explica.

"Son dos miradas sobre un mismo tema que se boicotean constantemente y es una contradicción que La Moneda tiene que resolver, porque son las confianzas que Moreno construyó las que hoy están en entredicho", comenta.

El problema radica en gran medida, para él, en esa visión policial del conflicto y no le atribuye mayor relevancia a la creación concreta del "Comando Jungla". "En términos estrictos, no es tan diferente a lo que viene haciendo el GOPE desde hace al menos 15 años en el sur", afirma. Por eso entendió al grupo como una "puesta en escena".

"Era una señal pública que requería el sector más duro de La Araucanía, que votó por el Presidente Piñera y que no iba a aceptar, de buenas a primeras, que se avanzara en una agenda de reconocimiento de derechos indígenas sin obtener respuesta a sus demandas, que pedían militares en la zona", ahonda.

Sin embargo, la señal le pareció "peligrosa". "El historial de Carabineros en la zona mapuche es uno de abuso policial recurrente, de uso desproporcionado de la fuerza", señala.

El "linaje" Catrillanca


Catrillanca era nieto de Juan Catrillanca, un reconocido lonco mapuche, e hijo de Marcelo Catrillanca, actual presidente de la comunidad tradicional de Temucuicui. Por eso Cayuqueo habla de la gravedad que reviste su muerte debido a su "linaje". "Son una familia de larga tradición en el mundo de los liderazgos tradicionales mapuche, de mucha ascendencia", dice.

Explica, además, que se trata de un grupo familiar "moderado". La comunidad que dirige su padre, por ejemplo, sí participó en el Censo. "No estamos hablando de sectores radicales. Su abuelo es un lonco tradicional bastante moderado, que ha liderado procesos de recuperación de tierras y ha parlamentado con distintas autoridades. Tiene un comportamiento institucional en los protocolos", añade.

"Es imposible que nos juntemos a dialogar cuando nunca nos hemos reunido, cuando no nos conocemos, cuando hay muchos miedos y temores subyacentes a este conflicto. Mientras eso no cambia, es irrisorio y hasta engañoso decirle a la gente que vamos a traer el desarrollo y la paz"

Venancio Coñuepan
Además de la sangre, Cayuqueo menciona otro factor que, a su juicio, agrava la situación, en una zona donde Catrillanca no es el primer mapuche que muere tras un enfrentamiento con Carabineros. "Es el contexto en el que se da: el Gobierno venía avanzando en una línea de trabajo, de acercamiento y de diálogo político. Ese no era el contexto de la muerte de Matías Catrileo", dice.

"En esos años no había líneas paralelas de trabajo ni gobiernos interesados en abordar políticamente el tema. Ahora sí existía esa línea, se venía desarrollando y era destacada transversalmente por distintos actores, tanto algunos líderes mapuche como otros empresariales importantes. El contexto es lo nuevo", agrega.

Retomar ese camino, considera, será difícil. Ve con buenos ojos que se haya designado un fiscal especial y que sea la PDI la encargada de investigar, ante la desconfianza que surge entre la comunidad mapuche hacia Carabineros. "Pero quizás se requieren señales más políticas, como la desarticulación y retiro inmediato del 'Comando Jungla' en la zona sur", dice.

"Esa señal política permitiría aminorar en parte el daño, el dolor y el drama humano que está enfrentando la comunidad y sus familiares", señala. Con él concuerda Natalia Caniguan: "Lo ideal sería buscar el diálogo, pero es complejo si vamos a seguir con el 'Comando Jungla' en los territorios. Debe salir, y se deben dar garantes de diálogo, un intermediador. Cuando estás en una política de represión y de uso de fuerzas, no se pueden sentar confianzas".

"Ya no basta con la buena intención de Moreno"


El director ejecutivo de Fundación Chile Intercultural, Venancio Coñuepan, atribuye la "esperanza" que existía hasta este miércoles en la zona no a las propuestas concretas —que, según él, han sido las mismas desde la campaña electoral de Patricio Aylwin—, sino a la figura misma de Alfredo Moreno.

"Lo único diferente esta vez fue que un ministro de Santiago se involucró personalmente, que estuviera conversando con ex miembros de la CAM, con machis y loncos, y no por un rato sino por varias horas. Es lo que le daba sustento a esta etapa", comenta. "Pero eso se rompió. Ya no basta con la buena intención de Moreno. El Gobierno tendrá que hacer gestos reales de que quiere cambiar la relación con los pueblos indígenas".

Se trata, a su juicio, de un tema complejo. Explica en primer lugar que en la zona del fallecimiento de Catrillanca, la propuesta del Plan Impulso Araucanía nunca obtuvo la aprobación que en otros territorios, precisamente porque el "Comando Jungla" corría en un carril paralelo.

Y sobre las propuestas de trabajo en concreto, Coñuepan también tiene sus reparos. "Yo no le veo todavía la arista política. Tiene mucha propuesta de desarrollo, pero no se ha entrado a negociar en los términos políticos. Ahora lo policial se comió absolutamente lo poco y nada que se había avanzado en esta arista socioeconómica", comenta.

Con todo, la meta de alcanzar la paz está lejana a sus ojos. "Antes hay que buscar la reconciliación", señala, y cita el episodio del fin de semana, cuando se apuntó a una comunidad con un arma en una ceremonia. "Desde que se creó La Araucanía, el dueño actual con el dueño anterior están en disputa. Esa polarización histórica se va transmitiendo de generación en generación", señala.

"Es imposible que nos juntemos a dialogar cuando nunca nos hemos reunido, cuando no nos conocemos, cuando hay muchos miedos y temores subyacentes a este conflicto. Mientras eso no cambie, es irrisorio y hasta engañoso decirle a la gente que vamos a traer el desarrollo y la paz", concluye.
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