Narco religiosidad, mausoleos, nuevos ecosistemas criminales y vínculos simbólicos forman parte de los nuevos fenómenos delictuales que se han instalado en Chile tras la llegada del crimen organizado.
En conversación con Emol, el experto en seguridad y autor del libro "Cuando el crimen reza" profundizó en el fenómeno de la narco religiosidad.
El también ex carabinero afirmó que "cuando tú investigas un poco de crimen organizado te das cuenta de que hay ciertos factores que no están dentro de la discusión. Y esos factores que no están dentro de la discusión, por lo tanto, no están dentro del análisis y eso termina con políticas públicas que a lo mejor no permiten entender bien el fenómeno".
"Yo cuando estuve en Carabineros me tocó el cambio de milenio y tuvimos que anticipar los fenómenos de los grupos religiosos peligrosos, los grupos sectarios, descubrimos, conversando con otros investigadores, que hay un componente común en algunas estructuras criminales que es este componente devocional, ritualístico, pero también mesiánico de algunos liderazgos", aseguró.
En esa línea, explicó que "se empieza a entender este fenómeno como una especie de mandato divino para salir de la vida, de la marginalidad que crecieron, una especie de justificación, una especie de apoyo que va más allá del apoyo de las personas, no es una huella espiritual que muchas veces cuando se requiere protección se busca".
A su juicio, el fenómeno que es visible en otros países de América Latina en Chile "ha tenido una migración tardía, porque la migración siempre va hacia el norte, no hacia el sur. Esa migración tardía siempre ha traído componentes transculturalizadores y esos componentes también están en el mundo de la marginalidad, en el mundo de la delincuencia y también en el mundo del crimen organizado".
Santos Malandros
En el caso de Venezuela existen los Santos Malandros, que son una alternativa a los santos de siempre, y son unas figuras que portan gorras de béisbol, cigarros, y pistolas. Son adorados en mayor parte en la ciudad de Caracas.
Para Zeballos, "ese capítulo nos permite entender que sin una conexión directa hay ciertos fenómenos que se repiten. Esto tiene que ver mucho con una religión muy presente en algunas zonas de Venezuela por algunos componentes afrodescendientes y su inclusión con algunos pueblos originarios del Caribe, que es una religión más espiritista".
"Incluso por algunos sectores criminales hay un cementerio absolutamente saqueado, producto de otro tipo de religión, que es la palería que utiliza, por ejemplo, trozos de huesos humanos, y se genera un culto a delincuentes que en los años 60, 65 murieron en enfrentamientos policiales, por ejemplo, en Venezuela, y se convierten en sujetos que se les perdona su vida basada". aseguró.
Esto, en la línea de que "tenían un objetivo, en esa vida basada, que era salir de la lucha histórica entre la pobreza, y pasan a ser santos que guían a las nuevas personas".
El experto explicó que "empiezan a sentir que no importa la vida que tengan y lo que te enfrente, si tú al final mueres por ser consecuente con esa vida, vas a ser perdonado y vas a subir una corte espiritual donde vas a poder guiar a los que quedan en la tierra".
Zeballos mencionó que "nosotros lo miramos y decimos, 'oye, pero qué cosa más delirante en Venezuela', pero solamente tenemos que saltar a nuestra calle para verlos narcos mausoleos, y darnos cuenta que las figuras también empiezan a cubrir como la misma simbología".
"Religión on demand"
En ese contexto, explicó que en casos "un sujeto que en un enfrentamiento policial o un enfrentamiento entre pandillas o conduciendo un vehículo que se robó, chocó y murió, se instala una especie de mausoleo recordatorio, y esa figura tú la empiezas a ver representada con dibujos, con grafitis, con alas, como un sujeto que es divino, como un sujeto que te está observando, que te guía".
El experto apeló al concepto de transculturalización que "hoy día tiene un fenómeno mucho más complejo, tú puedes aprender todo esto por TikTok o por Instagram. Entonces va tomando esas cosas y las vas adaptando a tu realidad, y eso en definitiva te va permitiendo generar eso en el mundo de la delincuencia o el crimen organizado".
A su juicio, "se va generando una especie de religión on demand, donde las cosas que me sirven me protegen, las cosas que me sirven me perdonan, las cosas que me sirven me pueden guiar o pueden atemorizar a mi adversario".
"Ecosistema simbólico"
Para Zeballos, "esto podríamos definirlo como una especie de ecosistema simbólico. Eso es, en realidad, un buen término de decirlo, porque no parte con la animita ni con el narcomausoleo, parte mucho antes con el narco funeral, que también tiene un simbolismo muy fuerte. Las ofrendas florales que te llegan son muy simbólicas. Después viene todo el proceso de convertir ese lugar donde esa persona cayó, fue muerta, fue abatida, convertirlo en este lugar de devoción".
El autor señaló que esto "se puede construir según la capacidad económica y, además, eso te permita a ti o a tu estructura demostrar tu capacidad económica, porque en realidad la pregunta no es de qué tamaño el narcomausoleo, la pregunta es por qué nadie hace nada contra el narcomausoleo, o sea, por qué nadie lo toca. Que eso habla mucho del control del territorio también".
En ese sentido, aseguró que esto "los niños lo perciben, en los barrios más marginales o con mucha ausencia del Estado, de escolaridad, de servicios básicos. Lo que va viendo el niño es esta pedagogía de alguna forma delictual, de mirar, sabes qué más vale morir siendo alguien, que pasar una vía sin ser nadie y un buen camino para hacerlo es ingresar a este grupo criminal. Entonces se va convirtiendo en una forma de reclutamiento de menores muy fuerte".
"Yo definiría que este ecosistema simbólico, los narco funerales, los altares, en la música, hay que tocar decir, son ceremonias de poder. En definitiva, todo lo que hay es una transmutación del poder", aseguró el experto.
"Y ese poder no es el poder de la persona que falleció, es el poder del grupo que recuerda a la persona que falleció, pero que ahora tiene un guía o un protector que está en algún lugar, en el más allá que los vaya. Y este mensaje de poder no está solamente dirigido al adversario ni al Estado, está también dirigido al barrio donde ellos empiezan a controlar", sostuvo.
Religiones y bandas
El experto ejemplificó con el caso de Héctor Guerrero, más conocido como "Niño Guerrero", líder criminal del grupo Tren de Aragua: "Se declara el mismo evangélico y él determina quiénes son evangélicos de verdad y quiénes son evangélicos falsos. La religión, en algunos casos, sirve para ciertas estructuras criminales, incluso para estructuras de poder formal, como un elemento de sumisión o un elemento para poder cohesionar personas".
Agregó que "lamentablemente, la religión católica fue paracitada por la mafia italiana durante mucho tiempo, hasta el día de hoy, pero existía mafia italiana sin la vinculación en algunos casos de la Iglesia Católica. En el caso de la Iglesia Pentecostal hay una vinculación de muchos casos documentados donde muchas estructuras criminales han encontrado en la Iglesia Pentecostal un aliado que los puede guiar en algunos casos para salir de ese mundo y en otros casos para potenciar o ocultar ese mundo".
"Entonces el tema tiene mucho que ver con no solamente con la retracción del Estado sino en realidad con la retracción de las instituciones que componen un país, las instituciones democráticas entre ellas, la Iglesia, la presencia de la policía", aseguró el experto.
Añadió que "en otros casos hay sujetos que no buscan el perdón en el entendimiento, sino que buscan la protección y la fuerza y por eso la figura emblemática es principalmente satánica o demoniaca, porque lo que necesito yo es imponer también y asustar a la gente con el poder sobrenatural que yo tengo".
En esa línea, "se le puede advertir a las personas 'ten cuidado porque alguien te va a traicionar', y en el caso de un líder criminal entra en una paranoia porque la posibilidad que en el mundo el crimen alguien te traiciona es muy elevada. Ve un par de conductas que nadie ha visto, la ve él, asesina o mata a la persona que cree que lo va a traicionar y va a donde este sacerdote y le dice 'oye te agradezco porque descubrí el crimen a traicionar y lo evité'. Entonces todo esta sugestión le da poder a esa figura esa figura".
Finalmente, cerró con que "es mundo muy interesante de observar porque a lo mejor lo hemos estudiado mal y estudiarlo mal nos permite quizás no enfrentar bien el fenómeno del avance del crimen organizado".
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